Dia 106: Amor Extravagante

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Solo los tontos saben lo que es el amor; solo ellos, porque el amor es una especie de locura.

Quizá jamás habéis alcanzado una cumbre de amor y lo anheláis mucho. Habéis estado enamorados, pero jamás ha sido extravagante, nunca ha sido fantástico ni desmesurado. Ha sido tibio. No era como un fuego que consume. Estabais en él, pero no fuisteis destruidos por él; lograsteis arreglaros. Habéis sido inteligentes en él, no habéis sido tontos.
Solo los tontos saben lo que es el amor; solo ellos, porque el amor es una especie de locura. Si sois demasiado inteligentes, solo lo podéis permitir hasta cierto punto y luego os detenéis. Toda vuestra mente dice: «Esto ya es excesivo. Ir más allá es peligroso». El amor solo conoce una experiencia satisfactoria, y esta es llegar hasta la misma cumbre, hasta la cima definitiva, incluso una vez. Entonces se produce un gran cambio en la energía.
Conocer el amor una vez en su clímax es suficiente; luego no hay necesidad de entrar en él una y otra vez. Simplemente cambia todo vuestro ser. La sexualidad desaparece, y cuando esto sucede, uno se vuelve sensible. La sexualidad no es muy sensible; es muy cruda, descarnada. No es un estado de ser muy refinado. La energía descarnada sigue ahí.
Así que sed menos inteligentes. Olvidaos de la inteligencia; ¡sed más atolondrados!

(DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho).

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Dia 105: La Vida no planificada

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No hay planificación en la existencia; su belleza radica en que no se puede planificar Una vida no planificada posee una belleza tremenda porque siempre hay una sorpresa esperando en el futuro.

El futuro no va a ser simplemente una repetición; algo nuevo acontece siempre y uno no puede darlo por hecho.
La gente segura lleva una vida burguesa. Esto significa levantarse a las siete y media, tomar el desayuno a las ocho, subir a las ocho y media al tren que os llevará a la ciudad, regresar a las cinco y media, tomar el té, leer el periódico, ver la televisión, luego cenar, hacer el amor con la mujer sin ningún amor e irse a la cama. Eso mismo vuelve a empezar al día siguiente.
Todo está asentado y no hay sorpresa: el futuro no será otra cosa que el pasado repetido una y otra vez. Desde luego, ¡no hay miedo! Habéis hecho estas cosas tantas veces que habéis adquirido destreza. Podéis hacerlas otra vez.
Con lo nuevo hay miedo, porque nunca se sabe si uno será capaz de hacerlo. Uno está haciendo siempre por primera vez, de modo que siempre se está inseguro acerca de si se va a conseguir. Pero en ese entusiasmo y en esa aventura están la vida, digamos estar vivos, porque la «vida» también se ha convertido en una palabra aburrida y muerta, estar vivos y fluyendo.

(DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho).

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Dia 104: Cambiar el mundo

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Vosotros sois vuestro mundo, de modo que cuando cambiáis la actitud, cambiáis el mismo mundo en el que existís. Nosotros no podemos cambiar el mundo… eso es lo que ha intentado hacer el político desde hace siglos, con gran fracaso por su parte.

El único modo de cambiar el mundo es cambiar vuestra visión, y entonces, de pronto, vivís en un mundo diferente.
No vivimos en el mismo mundo y no todos somos contemporáneos. Alguien puede estar viviendo en el pasado… ¿cómo puede ser vuestro contemporáneo? Quizá esté sentado a vuestro lado y pensando en el pasado; entonces no es vuestro contemporáneo. Alguien puede estar en el futuro, ya en aquello que aún no es. ¿Cómo puede ser vuestro contemporáneo?
Solo dos personas que viven en el ahora son contemporáneas, pero en el ahora ya no son… porque vosotros sois vuestro pasado y futuro. No sois el presente, este no tiene nada que ver con vosotros.
Cuando dos personas se encuentran absolutamente en el aquí y el ahora, no son… entonces es Dios. Vivimos en el mismo mundo solo cuando vivimos en Dios, de lo contrario jamás vivimos en el mismo mundo. Podéis vivir durante años con una mujer, y vivís en vuestro mundo y ella en el suyo… de ahí el impacto continuo de dos mundos al chocar. Poco a poco se aprende a evitar esa colisión. A eso llamamos vivir juntos: a tratar de evitar la colisión, a no chocar. Eso es todo lo que llamamos familia, sociedad, humanidad… ¡todo falso!
Realmente no podéis estar con un hombre o una mujer a menos que los dos viváis en Dios. No hay otro amor, ninguna otra familia ni ninguna otra sociedad.

(DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho).

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Dia 103: Casi Loco

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Convertirse en un buscador es volverse casi loco en lo que concierne al mundo. Así que estáis entrando en la locura. ¡Pero esa locura es la única cordura que hay!

La desdicha del hombre es que ha olvidado el lenguaje del amor. El motivo de que lo haya olvidado es que se ha identificado demasiado con la razón. No hay nada de malo en ello, pero la razón tiene la tendencia de monopolizar. Se aferra a la totalidad de vuestro ser.
Entonces sufren los sentimientos, pasan hambre y poco a poco los olvidáis por completo. De modo que no paran de encogerse, y ese sentimiento muerto se convierte en un peso muerto; ese sentimiento se convierte en un corazón muerto.
Entonces uno puedo seguir recobrándose de algún modo… siempre será de «algún modo». No habrá encanto ni magia, porque sin amor no hay magia en la vida. Y tampoco habrá poesía; será una prosa plana. Sí, tendrá gramática, pero carecerá de canción. Poseerá estructura, pero sin sustancia.
El riesgo de pasar de la razón al sentimiento, y tratar de incorporar un equilibrio, es algo que solo pueden acometer las personas realmente valerosas, o locas, porque el precio de la admisión no es otro que la mente dominada por la razón, la lógica, las matemáticas.

Cuando se prescinde de eso, la prosa deja de estar en el centro y su lugar lo ocupa la poesía; el propósito deja de estar en el centro y su lugar lo ocupa el juego; el dinero deja de estar en el centro y lo reemplaza la meditación; el poder deja paso y la sencillez, a la no posesión, al gozo absoluto de la vida… casi a la locura.

(DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho).

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Dia 102: Abrir un Sendero

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Cuando se ha producido un progreso, aseguraos de revivirlo una y otra vez. Sentaos en silencio, recordadlo; no lo recordéis, revividlo.

Una vez más empezad a sentir lo mismo. Dejad que las vibraciones os rodeen. Penetrad en ese mismo espacio y permitid que suceda, de manera que, poco a poco, se convierta en algo muy natural para vosotros. Os volvéis tan capaces de traerlo que podéis hacerlo en cualquier momento.
Acontecen muchas percepciones valiosas, pero requieren una continuidad. De lo contrario se convierten en recuerdos, perdéis contacto con ellas y ya no sois capaces de entrar en el mismo mundo. Poco a poco, un día empezáis a descreer de ellas. Puede que penséis que fueron un sueño o una hipnosis o algún truco de la mente. De ese modo la humanidad ha
perdido muchas experiencias hermosas.
Todo el mundo encuentra algunos espacios hermosos algún día de su vida. Pero jamás intentamos abrir un sendero para que se vuelvan algo natural… igual que cuando coméis a diario, os bañáis u os vais a dormir, para que al cerrar los ojos podáis estar allí.

(DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho).

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La Autentica Pasión

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Me gustaría hablar sobre la importancia de la pasión en nuestra vida. A menudo cuando preguntas a una persona cuál es su pasión, te contesta algo así: “Me encanta la jardinería, ésa es mi pasión”. Les gusta, lo disfrutan; y no digo que no debería ser así, pero eso es su hobby.
¿Hacia qué podrías sentir una auténtica pasión en tu vida? ¿Qué es lo que realmente puede encender ese fuego en ti para admirarlo, para amarlo? Algo muy especial, muy real. No podrías apasionarte por algo que sólo está en tu imaginación. No puede ser: “Me gustan los dragones”. Bueno, a mí también. Son muy fuertes, pueden volar y echan fuego por la boca, pero no puedo tocarlos ni hablar con ellos.
Para poder apasionarme por alguna cosa, ésta tiene que ser muy real, no un producto de mi imaginación. Si tienes que sentarte sobre algo, antes te cercioras de que aguantará tu peso. No puedes sentarte en el aire; te caerás.
Cuando era pequeño, me encantaba escuchar cuentos. No me importaba que el cuento durara toda la noche, y siempre tenía que ser uno nuevo. Y cuando decían: “Y vivieron felices para siempre”, yo respondía: “No, no. Sigue. Quiero saber en qué consiste ese ‘felices para siempre’”, porque me parecía una suposición muy grande. Los cuentos simplemente congelan todo lo demás. Ya está, se acabó; la realidad ha quedado encerrada. Pero, ¿qué había pasado?
Así que si vamos a hablar de pasión, quizá podamos empezar despejando unas cuantas suposiciones. La gente piensa: “Si tuviera esto, aquello y lo otro, se arreglarían todos mis problemas”. Pero en la vida real no sucede eso.
La mayoría de la gente tiene una lista muy larga con todo lo que no quieren en sus vidas y la lista de lo que sí quieren está vacía. Las cosas no funcionan así. ¿Sabes qué te impulsa? ¿Tienes idea de qué es lo que te inspira? ¿Conoces esa cosa a la que no le gusta el dolor? ¿Conoces eso que quiere que sientas paz? Con todo nuestro razonamiento, no hemos comprendido nuestra naturaleza. No hemos comprendido que hay algo tan increíble que si ponemos ahí nuestra conciencia, no sólo nos trae alegría, sino la alegría suprema. Una alegría incomparable.
Eso es lo que nos debería apasionar. Si fuese así, se abrirían todas las compuertas. No necesitaríamos todo nuestro razonamiento. Simplemente comprender la verdad suprema. Esa verdad es tan sencilla que para poder comprenderla tienes que ser totalmente sencillo.
¿Sencillo hasta qué punto? ¡Debes tener un corazón de niño! ¿Qué tienen los niños que no tengas tú? Tú eres sofisticado, tienes muchas ideas, muchos conceptos; has visto el mundo y estás bastante curtido. Entonces, ¿qué es lo que tienen los niños? ¡Tienen sencillez! Así que si quieres sentir esa pasión, deberás tener un corazón de niño.
La gente pregunta: “¿Qué debo hacer para ser sencillo?”. ¡No es cuestión de hacer, sino de deshacer! Nos quedamos empantanados con las mismas cosas que vamos cargando en nuestra bolsa durante nuestra vida. Esa carga que nos hemos echado sobre los hombros —fuimos nosotros mismos quienes lo hicimos— es precisamente lo que nos tiene empantanados.
La clave no es medir cuántas millas has andado, sino disfrutar de cada paso que das. Y no camines tan rápido que se ponga a prueba tu resistencia, porque en realidad no hay ningún banco a los lados de la carretera. No puedes sentarte y descansar porque eso que llamamos tiempo está prendido a nuestra existencia. Por eso es importante la pasión. Porque sin ella esta vida sería como una comida insípida. Puedes masticarla y comértela, pero no la disfrutarás.

El ser humano es un instrumento de sentir increíblemente delicado y sensible. Tócalo con la pasión que se merece y oirás sonidos que has anhelado escuchar toda tu vida. Por suerte o por desgracia, hasta que lo toques, ese anhelo no desaparecerá. Y si lo haces, el anhelo simplemente aumentará. Para mí, cuando algo es así —algo sin lo cual el anhelo nunca desaparece y con lo cual aumenta—, ésa es la descripción más exacta de la verdadera pasión.

(Prem Rawat).

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Dia 101: El Único Deber

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Una cosa que uno debería retener siempre, y ese es el único deber, es ser feliz. Convertid el ser feliz en una religión. Si no sois felices, entonces, sin importar lo que hagáis, algo debe estar mal y se requiere un cambio drástico. Dejad que decida la felicidad.

Soy un hedonista. Y la felicidad es el único criterio que tiene el hombre. No hay otro. La felicidad os da la pista de que las cosas van bien. La infelicidad os indica que las cosas van mal; en alguna parte se necesita un gran cambio.

(DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho).

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