Reflexión 29 de Abril: La pasión perdida

La palabra no es la cosa. La palabra pasión no es la pasión. Sentir esa pasión y estar atrapado por ella, sin ninguna volición ni directiva ni propósito, prestar atención a esta cosa llamada deseo, estar atentos a sus propios deseos, a esos deseos que ustedes tienen en abundancia, débiles o fuertes… cuando hagan eso, verán qué daño tremendo causan al reprimir el deseo, al distorsionarlo, al querer satisfacerlo, al querer hacer algo respecto de él, al tener una opinión acerca de ese deseo que experimentan.
La mayoría de la gente ha perdido esta pasión. Probablemente uno la ha tenido alguna vez en su juventud; quizás un vago murmullo de esa pasión. Y la sociedad -que es lo que son ustedes- reprime eso. Por consiguiente, uno tiene que amoldarse a ustedes, que están muertos, que son «respetables», que ni siquiera tienen una chispa de pasión creadora; y entonces uno llega a formar parte de eso y, de tal modo, pierde esta pasión de su juventud.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 28 de Abril: La mente trivial

Una mente apasionada que tantea, busca, se abre paso, que jamás se afirma en sí, misma, que no acepta tradición alguna, una mente joven, ¿cómo ha de surgir a la existencia? Es indispensable que eso ocurra. (Es obvio que una mente trivial no puede trabajar en ello. Una mente trivial que trata de volverse apasionada tan sólo lo reducirá todo a su propia trivialidad). Eso debe ocurrir, pues, y puede ocurrir sólo cuando la mente ve su propia trivialidad y, sin embargo, no intenta hacer nada al respecto. Me expreso con claridad? Probablemente no. Pero como dije antes, cualquier mente limitada, por vehemente que sea, seguirá siendo trivial. Eso es evidente, por cierto. Una mente pequeña, aunque pueda ir a la Luna, aunque pueda adquirir una técnica, aunque pueda argumentar y defenderse con habilidad, es aún una mente pequeña. Por lo tanto, cuando la mente pequeña dice: «Debo ser
apasionada para hacer algo que valga la pena», su pasión será, sin duda, muy insignificante, ¿no es así? Como el montar en cólera ante alguna pequeña injusticia, o pensar que todo el mundo está cambiando por obra de alguna trivial, pequeña reforma que, en una insignificante aldea sin importancia, ha hecho una mente insignificante y sin importancia. Si la mente pequeña ve todo eso, entonces la percepción misma de que es pequeña hace que toda su actividad experimente un cambio.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 27 de Abril: Una mente apasionada es inquisitiva

Obviamente, tiene que haber pasión, y el problema es cómo revivir esa pasión. No nos interpretemos mal el uno al otro. Quiero decir pasión en todo sentido, no meramente pasión sexual, que es una cosa muy pequeña. Y casi todos nos satisfacemos con eso, porque toda otra pasión ha sido destruida: destruida en la oficina, en la fábrica, siguiendo la rutina de cierta ocupación, aprendiendo técnicas, ahí no ha quedado, pues, pasión alguna, no hay un sentido creativo, un sentido de urgencia y liberación. Debido a eso, el sexo se vuelve importante para nosotros, y allí nos extraviamos en la pasión subalterna, que se convierte en un problema enorme para la mente estrecha que se considera virtuosa, o de otro modo se vuelve un hábito y muere. Reitero: uso la palabra pasión con el sentido de una cosa total. Una persona apasionada que siente con gran intensidad no se satisface tan sólo con alguna insignificante ocupación, tanto si es la de un primer ministro como la de un cocinero, o la que prefieran. Una mente apasionada inquiere, explora, observa, investiga, exige; no trata de encontrar algún objeto para satisfacer su descontento y echarse a dormir. Una mente apasionada busca a tientas, se abre paso en la oscuridad, no acepta ninguna tradición; no es una mente afirmada en sí misma, una mente que ha llegado, sino que es una mente joven que está siempre llegando.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 26 de Abril: El amor, les aseguro, es pasión

Ustedes no pueden ser sensibles si no son apasionados. No teman a esa palabra pasión. Casi todos los libros religiosos, casi todos los gurús suamis, líderes y demás han dicho: «No sientas pasión». Pero si uno carece de pasión, ¿cómo puede ser sensible a lo feo, a lo bello, a las hojas susurrantes, a la puesta del sol, a una sonrisa, a un llanto? ¿Cómo puede ser sensible sin un sentido de pasión que implica la entrega total de sí mismo? Señores, por favor, escúchenme, no pregunten cómo adquirir pasión. Sé que todos son bastante apasionados cuando tratan de conseguir un empleo, o cuando odian a un pobre tipo, o cuando están celosos de alguien; pero yo me refiero a algo por completo diferente: una pasión que ama.
El amor es un estado en el que no hay «yo»; es un estado en el que no existe condenación alguna, ni un juzgar que el sexo es bueno o malo, que esto es superior y aquello otro es inferior. El amor no es ninguna de estas cosas contradictorias.
La contradicción no existe en el amor. Y ¿cómo puede uno amar si no es apasionado? Sin pasión, ¿cómo puede uno ser sensible? Ser sensible es percibir al vecino que se sienta junto a nosotros; es ver lo desagradable de la ciudad con su escualidez su suciedad, su pobreza, y ver la belleza del río, del mar, del cielo. Si uno no es apasionado, ¿cómo puede ser sensible a todo eso? ¿Cómo puede sentir una sonrisa, una lágrima? El amor, les aseguro, es pasión.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 25 de Abril: Pasión por todo

La mayoría de nosotros emplea la pasión sólo en relación con una cosa: el sexo; o bien uno sufre apasionadamente, o trata de resolver ese sufrimiento. Pero yo uso la palabra pasión en el sentido de un estado de la mente, un estado del ser, un estado de nuestra esencia interior -si es que hay tal cosa- que siente con mucha fuerza, que es altamente sensible, tan sensible a la suciedad, a la escualidez, a la pobreza, como a las enormes riquezas con su corrupción, a la belleza de un árbol, de un pájaro, del fluir del río, del estanque que refleja sobre sí el cielo nocturno. Es indispensable sentir todo esto intensamente, enérgicamente. Porque sin pasión la vida se torna vacua, superficial, y no tiene mucho sentido. Si usted no puede ver la belleza de un árbol y amar ese árbol, si no puede sentir afecto por él, usted no está viviendo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 24 de Abril: Belleza más allá del sentimiento

Sin pasión, ¿cómo puede haber belleza? No me refiero a la belleza de cuadros, edificios, de mujeres maquilladas y todas esas cosas. Éstas tienen sus propias formas de belleza. Una cosa producida por el hombre, como una catedral, un templo, una pintura, un poema o una estatua, puede o no ser bella. Pero existe una belleza que está más allá del sentimiento y del pensamiento; ésta no puede ser realizada, comprendida o conocida si no hay pasión. Así que no interprete mal la palabra pasión. No es una fea palabra; no es una cosa que uno pueda adquirir en el mercado o de la cual pueda hablar románticamente. No tiene nada que ver con la emoción, con el sentimiento. No es una cosa «respetable»; es una llama que destruye todo lo que es falso. Pero nosotros siempre tenemos mucho miedo de dejar que la llama devore las cosas que consideramos queridas, las cosas que llamamos importantes.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 23 de Abril: La llama pura de la pasión

En la mayoría de nosotros hay muy poca pasión. Podemos ser voluptuosos, anhelar algo con ansia, desear huir de algo, y todo esto nos da cierta intensidad.
Pero a menos que despertemos y exploremos en esta llama de la pasión sin causa, no podremos comprender eso que llamamos dolor. Para comprender algo, deben ustedes tener pasión, la intensidad de la atención total. Cuando hay pasión por algo que produce contradicción, conflicto, esta llama pura de la pasión no puede existir; y esta llama pura de la pasión debe existir para terminar con el dolor, para disiparlo por completo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).