Reflexión 24 de Mayo: La percepción alerta puede disipar los problemas

Es obvio que todo pensar está condicionado; no hay tal cosa como el libre pensar. El pensar jamás puede ser libre, es el resultado de nuestro condicionamiento, de nuestra cultura, de nuestro clima, de nuestro trasfondo social, económico y político. Los libros mismos que leemos y las prácticas mismas que realizamos, todo eso se halla establecido en el trasfondo, y cualquier pensar debe, por fuerza, ser el resultado de ese trasfondo. Por lo tanto, si podemos estar alerta, tal vez seamos capaces de liberar a la mente de su condicionamiento, sin que intervenga el proceso de la voluntad, sin la determinación de liberar a la mente.
Porque en el momento en que hay una determinación, hay una entidad que desea, una entidad que dice: «Debo librar a mi mente de su condicionamiento». Esa entidad misma es consecuencia de nuestro deseo de lograr cierto resultado, de modo que ya hay allí un conflicto. Por tanto, ¿es posible estar alerta a nuestro condicionamiento, simplemente estar alerta? En eso no hay conflicto en absoluto. Esa misma percepción alerta, si se lo permitimos, quizá pueda disipar los problemas.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 23 de Mayo: Estar libres del «yo»

Para liberar a la mente de todo condicionamiento, debemos ver la totalidad de éste sin que intervenga el pensar. Esto no es un asunto difícil; experimenten con ello y lo verán. ¿Alguna vez ven algo sin el pensamiento? ¿Alguna vez han observado, escuchado sin introducir en ello todo el proceso de la reacción? Dirán que es imposible ver algo sin que intervenga el pensamiento. Cuando dicen eso, ya se han bloqueado a causa del pensamiento, porque el hecho es que no lo saben.
¿Puedo, pues, mirar, puede la mente darse cuenta de su condicionamiento? Pienso que puede. Por favor, experimenten. ¿Puede cada uno de ustedes ser consciente de que es hindú, socialista, comunista, esto o aquello, sólo darse cuenta de eso sin decir que está bien o está mal? Debido a que es una tarea tan difícil el acto de ver, simplemente ver, decimos que es imposible. Yo digo que sólo cuando nos damos cuenta, sin reacción alguna, de esta totalidad de nuestro ser, sólo entonces, el condicionamiento llega a su fin de manera completa y profunda, lo cual implica estar realmente libres del «yo».

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 22 de Mayo: Todo pensamiento es parcial

Usted y yo nos damos cuenta de que estamos condicionados. Si usted dice, como muchas personas, que el condicionamiento es inevitable, entonces no hay problema; usted es un esclavo y ahí se terminó todo. Pero en caso de que comience a preguntarse si es de algún modo posible romper con esta limitación, con este condicionamiento, entonces hay un problema, entonces tiene que investigar todo el proceso del pensar, ¿no es así? Si se limita a decir: «Debo tomar conciencia de mi condicionamiento, debo pensar al respecto, analizarlo a fin de comprenderlo y destruirlo», está ejerciendo fuerza. Su pensar, su analizar, siguen siendo el resultado de su trasfondo, de modo que por medio de su pensar no puede usted romper con el condicionamiento del cual el pensar forma parte.
Primero limítese a ver el problema, no pregunte cuál es la respuesta, la solución. El hecho es que estamos condicionados, y que todo pensar destinado a comprender este condicionamiento será siempre parcial; por lo tanto, jamás hay una comprensión total. Y sólo en la comprensión total del proceso íntegro del pensar hay libertad. La dificultad es que siempre estamos funcionando dentro del campo de la mente, la cual es el instrumento del pensar, ya sea éste racional o irracional; y, como hemos visto, el pensamiento es siempre parcial.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 21 de Mayo: La verdad es muy sutil

Uno tiene el destello de la comprensión, esa rapidez extraordinaria del discernimiento instantáneo, cuando el pensamiento se halla ausente, cuando la mente está muy quieta no abrumada por su propio ruido. Así pues, la comprensión de cualquier cosa -de una pintura moderna, de un niño, de nuestra esposa, de nuestro vecino, o la comprensión de la verdad, verdad que se encuentra en todas las cosas- sólo puede acaecer cuando la gente está muy quieta. Pero esa quietud no puede ser cultivada, ya que si uno cultiva una mente quieta, ésa no es una mente quieta, es una mente muerta.
Cuanto más se interesa uno en algo, cuanto mayor es su intención de comprender, tanto más sencilla, clara y libre es la mente. Entonces cesa la verbalización. Al fin y al cabo, el pensamiento es palabra, y la palabra es la que interfiere. La pantalla de las palabras, que es la memoria, se interpone entre el reto y la respuesta. Es la palabra la que responde al reto, proceso que llamamos intelección. Por lo tanto, la mente que parlotea, que verbaliza, no puede comprender la verdad, la verdad en la relación, no una verdad abstracta. No existe la verdad abstracta. Pero la verdad es muy sutil. Lo sutil es lo que resulta difícil de entender. No lo abstracto. La verdad llega tan repentinamente, tan misteriosamente, que la mente no puede retenerla. Como un ladrón en la noche, llega secretamente, no cuando estamos preparados para recibirla, no cuando nuestra recepción es meramente una invitación de la codicia. Por eso, una mente atrapada en la red de las palabras no puede comprender la verdad.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 20 de Mayo: La percepción de la verdad es instantánea

En la relación que existe entre el individuo y la sociedad, el estado verbal ha sido cuidadosamente elaborado a lo largo de los siglos; así pues, la palabra, el estado verbal, es tanto social como individual. Para comunicarnos como lo estamos haciendo, yo necesito la memoria, necesito las palabras, tengo que conocer el idioma inglés, tal como ustedes tienen que conocerlo; este idioma ha sido adquirido a través de siglos y siglos. La palabra no sólo se desarrolla en las relaciones sociales, sino también como una reacción en esa relación de la sociedad con el individuo; allí la palabra es necesaria. Ahora bien, ha llevado tanto tiempo desarrollar el estado simbólico, verbal, que uno se pregunta si ese estado puede ser eliminado instantáneamente […]. ¿Es por medio del tiempo que vamos a liberarnos de la prisión verbal de la mente, prisión edificada en el curso de los siglos? ¿O debemos deshacernos de ella inmediatamente? Quizá digan ustedes: «Ello debe llevar tiempo, no puedo hacerlo de inmediato». Esto implica que uno debe disponer de muchos días, implica una continuidad de lo que ha sido, aunque ello se modifique en el proceso hasta que uno alcanza una etapa a partir de la cual ya no hay más adónde ir. ¿Puede usted hacerlo? Debido a que somos temerosos, perezosos, indolentes, decimos: «¿Por qué ocuparnos de todo esto? Es demasiado difícil»; o: «Yo no sé qué hacer», de manera que posponen, posponen y posponen. Pero uno tiene que ver la verdad acerca de la continuación y la modificación del estado verbal. La percepción de la verdad de algo es instantánea, no ocurre en el tiempo. ¿Puede la mente, en el preguntar mismo, abrirse paso de manera instantánea? ¿Puede ella ver la barrera de la palabra, comprender en un destello el significado de la palabra y hallarse en ese estado que adviene cuando la mente ya no
está más presa en el tiempo? Usted debe haber experimentado esto, sólo que es una cosa rara para la mayoría de nosotros.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 19 de Mayo: La percepción de la verdad es instantánea

En la relación que existe entre el individuo y la sociedad, el estado verbal ha sido cuidadosamente elaborado a lo largo de los siglos; así pues, la palabra, el estado verbal, es tanto social como individual. Para comunicarnos como lo estamos haciendo, yo necesito la memoria, necesito las palabras, tengo que conocer el idioma inglés, tal como ustedes tienen que conocerlo; este idioma ha sido adquirido a través de siglos y siglos. La palabra no sólo se desarrolla en las relaciones sociales, sino también como una reacción en esa relación de la sociedad con el individuo; allí la palabra es necesaria. Ahora bien, ha llevado tanto tiempo desarrollar el estado simbólico, verbal, que uno se pregunta si ese estado puede ser eliminado instantáneamente […]. ¿Es por medio del tiempo que vamos a liberarnos de la prisión verbal de la mente, prisión edificada en el curso de los siglos? ¿O debemos deshacernos de ella inmediatamente? Quizá digan ustedes: «Ello debe llevar tiempo, no puedo hacerlo de inmediato». Esto implica que uno debe disponer de muchos días, implica una continuidad de lo que ha sido, aunque ello se modifique en el proceso hasta que uno alcanza una etapa a partir de la cual ya no hay más adónde ir. ¿Puede usted hacerlo? Debido a que somos temerosos, perezosos, indolentes, decimos: «¿Por qué ocuparnos de todo esto? Es demasiado difícil»; o: «Yo no sé qué hacer», de manera que posponen, posponen y posponen. Pero uno tiene que ver la verdad acerca de la continuación y la modificación del estado verbal. La percepción de la verdad de algo es instantánea, no ocurre en el tiempo. ¿Puede la mente, en el preguntar mismo, abrirse paso de manera instantánea? ¿Puede ella ver la barrera de la palabra, comprender en un destello el significado de la palabra y hallarse en ese estado que adviene cuando la mente ya no está más presa en el tiempo? Usted debe haber experimentado esto, sólo que es una cosa rara para la mayoría de nosotros.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 18 de Mayo: Ir más allá de las palabras

Para comprendernos el uno al otro, considero necesario que no estemos presos en las palabras; una palabra como Dios, por ejemplo, puede tener un significado especial para usted, mientras que para mí puede que tenga una
formulación totalmente distinta, o ninguna formulación en absoluto. Así que es casi imposible comunicarnos mutuamente, a menos que ambos tengamos la intención de comprender las meras palabras e ir más allá de éstas. La palabra libertad implica, por lo general, estar libre de algo, ¿no es así? Comúnmente, significa estar libre de la codicia, de la envidia, del nacionalismo, de la ira, de esto o aquello. Mientras que la palabra libertad puede tener completamente otro significado: la sensación interna de que uno es libre; y pienso que resulta muy importante comprender este significado.
… Después de todo, la mente está compuesta, entre otras cosas, de palabras. Ahora bien, ¿puede la mente estar libre de la palabra envidia? Experimente con esto y verá que palabras como Dios, verdad, odio, envidia, ejercen un efecto profundo sobre la mente. ¿Puede, entonces, la mente estar libre de estas palabras, tanto neurológica como psicológicamente? Si no está libre de ellas, es incapaz de enfrentarse al hecho de la envidia. Cuando puede mirar directamente el hecho que llama «envidia», entonces el hecho mismo actúa con mucha mayor rapidez que el empeño de la mente en hacer algo con respecto al hecho. En tanto la mente esté pensando en librarse de la envidia mediante el ideal de la «no envidia» y demás, está distraída, no se enfrenta con el hecho, y la palabra misma envidia es una distracción respecto del hecho. El proceso de reconocimiento se efectúa a través de la palabra; en el instante en que reconozco el sentimiento por intermedio de la palabra, doy continuidad a ese sentimiento.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).