Reflexión 23 de Mayo: Estar libres del «yo»

Para liberar a la mente de todo condicionamiento, debemos ver la totalidad de éste sin que intervenga el pensar. Esto no es un asunto difícil; experimenten con ello y lo verán. ¿Alguna vez ven algo sin el pensamiento? ¿Alguna vez han observado, escuchado sin introducir en ello todo el proceso de la reacción? Dirán que es imposible ver algo sin que intervenga el pensamiento. Cuando dicen eso, ya se han bloqueado a causa del pensamiento, porque el hecho es que no lo saben.
¿Puedo, pues, mirar, puede la mente darse cuenta de su condicionamiento? Pienso que puede. Por favor, experimenten. ¿Puede cada uno de ustedes ser consciente de que es hindú, socialista, comunista, esto o aquello, sólo darse cuenta de eso sin decir que está bien o está mal? Debido a que es una tarea tan difícil el acto de ver, simplemente ver, decimos que es imposible. Yo digo que sólo cuando nos damos cuenta, sin reacción alguna, de esta totalidad de nuestro ser, sólo entonces, el condicionamiento llega a su fin de manera completa y profunda, lo cual implica estar realmente libres del «yo».

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 16 de Abril: El amor es incapaz de amoldarse

El amor no es una cosa de la mente, ¿verdad? No es tan sólo el acto sexual. El amor es algo que la mente no puede concebir; es algo que no puede ser formulado. Y ustedes se relacionan sin amor, se casan sin amor. Por consiguiente, en ese matrimonio «se amoldan» el uno al otro. ¡Linda expresión! Se amoldan el uno al otro, lo cual es, obviamente, un mero proceso mental, intelectual, ¿no es así? Todo amoldamiento lo es. Pero el amor es, por cierto, incapaz de amoldarse. Ustedes saben, señores, que si aman a alguien no hay «amoldamiento» ¿verdad? Sólo hay comunión completa. Únicamente cuando no hay amor comenzamos a amoldarnos. Y a este amoldamiento lo llamamos matrimonio. De aquí que el matrimonio fracase, porque es la fuente misma del conflicto, una batalla entre dos personas. Es un problema extraordinariamente complejo, como todos los problemas, pero más aún a causa de la fuerza que tienen los apetitos, los instintos. Por lo tanto, una mente que tan sólo se está amoldando jamás puede ser casta. Una mente que busca la felicidad por medio del sexo jamás será casta. Aunque en ese acto puedan experimentar momentáneamente la abnegación del «yo», el olvido de sí mismos, la persecución misma de esa felicidad, persecución que es cosa de la mente, hace que ésta carezca de castidad. La castidad surge a la existencia sólo cuando hay amor.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 15 de Abril: Examinando el matrimonio

Estamos tratando de comprender el matrimonio, en el cual están implicados la relación, el amor, el compañerismo, la comunión. Obviamente, si no hay amor, el matrimonio se convierte en una desgracia, ¿verdad? Se vuelve mera satisfacción mutua. Amar es una de las cosas más difíciles que hay, ¿no es así? El amor puede nacer y existir tan sólo en ausencia del «yo». Sin amor, la relación es penosa; por gratificante o por superficial que sea, nos conduce al aburrimiento, a la rutina, al hábito con todas sus implicaciones. En consecuencia, los problemas sexuales adquieren suma importancia. Al examinar el matrimonio, si es necesario o no, uno debe primero comprender el amor. Por cierto, el amor es casto, sin amor uno no puede ser casto; puede ser célibe -hombre o mujer-, pero si no hay amor eso no es ser casto, no es ser puro. Si uno tiene un ideal de castidad, es decir, si quiere llegar a ser casto, tampoco en ello hay amor, porque eso es meramente el deseo de convertirse en algo que uno considera noble, creyendo que eso le ayudará a encontrar la realidad; ahí no hay amor en absoluto. Al igual que el libertinaje, que sólo lleva a la degradación y a la desdicha, la persecución de un ideal tampoco es casta. Ambos excluyen el amor, ambos implican llegar a ser alguna cosa, complacerse en algo; por lo tanto, uno es el que se vuelve importante, y donde «uno» es lo importante, no existe el amor.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 11 de Abril: ¿Qué entienden ustedes por amor?

El amor es lo desconocido. Puede ser realizado sólo cuando hemos comprendido y trascendido lo que conocemos. Sólo cuando la mente está libre de lo conocido, sólo entonces puede haber amor. De modo que debemos abordar el amor negativamente, no positivamente.
¿Qué es el amor para la mayoría de nosotros? Cuando amamos, hay en ello afán posesivo, dominio o sumisión. De esta posesión surgen los celos y el miedo a la pérdida, por lo cual legalizamos este instinto posesivo. Del afán posesivo y sus celos resultan los innumerables conflictos con los que cada uno de nosotros está tan familiarizado. El instinto posesivo no es, entonces, amor. El amor tampoco es una cuestión sentimental. Lo meramente sentimental, emocional, excluye el amor. La sensibilidad emocional es mera sensación.
… Únicamente el amor puede transformar la demencia, la confusión y el conflicto. Ningún sistema, ninguna teoría de izquierda o de derecha puede traer paz y felicidad al hombre. Donde hay amor no hay espíritu posesivo, no hay
envidia; hay piedad y compasión -no en teoría, sino de hecho- por nuestra esposa, por nuestros hijos, por nuestro sirviente […]. Sólo el amor es capaz de generar compasión y belleza, orden y paz. El amor con su compasión existe cuando el «yo» deja de existir.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 8 de Abril: El sexo

El sexo es un problema porque parecería que en ese acto hay completa ausencia del «yo». En ese instante uno es feliz, ya que hay una cesación de la conciencia de sí mismo; y, al desear más de ello, más de la abnegación del «yo», en la cual hay felicidad completa sin pasado ni futuro, al exigir esa felicidad completa por medio de la fusión total, de la integración, es natural que ello se convierta en algo de suma importancia. ¿No es así? Por ser algo que ofrece un júbilo genuino, un completo olvido de nosotros mismos, queremos más y más de ello. Ahora bien, ¿por qué quiero más de ello? Porque en todo lo demás estoy en conflicto, porque en todos los otros niveles de la existencia hay fortalecimiento del «yo». Económica, social y religiosamente, hay un constante espesamiento de la conciencia de mí mismo, el cual implica conflicto. Después de todo, uno es consciente de sí mismo sólo cuando hay conflicto. La autoconciencia es, en su naturaleza misma, el resultado del conflicto […].
De modo que el problema no es, ciertamente, el sexo, sino cómo estar libre del «yo». Uno ha experimentado, por unos pocos segundos o por más tiempo, esa condición en la que el «yo» está ausente; y cuando el «yo» está ahí, hay conflicto, desdicha, lucha. En consecuencia, existe el constante anhelo por más de ese estado libre del «yo».

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 6 de Abril: Morir para las pequeñas cosas

¿Han tratado ustedes de morir voluntariamente, no forzadamente, para un placer? Por lo general, cuando uno muere no desea hacerlo; la muerte viene y nos lleva; no es un acto voluntario, excepto en el suicidio. ¿Pero alguna vez han tratado de morir voluntariamente, fácilmente, han tenido esa sensación de abandonar un placer? ¡Obviamente, no! Al presente, sus idea les, sus placeres, sus ambiciones son las cosas que dan a la vida la así llamada significación, pero no tienen significación alguna. Es el «yo» el que les está dando significación. La vida es el vivir, es abundancia, plenitud, entrega de sí mismo; no es sentir que «yo» tengo significación. Eso es tan sólo un concepto. Si ustedes experimentan muriendo para las pequeñas cosas, eso es suficiente. Sólo mueran para los pequeños placeres, háganlo con facilidad, cómodamente, con una sonrisa; eso basta porque entonces verán que su mente es capaz de morir para muchas cosas, morir para todos los recuerdos. Las máquinas, las computadoras, están tomando a su cargo las funciones de la memoria, pero la mente humana es algo más que un hábito meramente mecánico de asociación y memoria. Sin embargo ella no puede ser «algo más» si no muere para todo cuanto conoce.
Ahora bien, para ver la verdad de todo esto, es esencial una mente joven, una mente que no se limite a funcionar en el campo del tiempo. La mente joven muere para todas las cosas. ¿Pueden ver la verdad de eso inmediatamente, percibirla en el instante? Quizá no alcancen a ver todo el significado extraordinario de ello, su inmensa sutileza, la belleza de ese morir, su riqueza, pero aun el simple escuchar al respecto siembra la semilla, y la significación de estas palabras echa raíces, no sólo en el nivel superficial, consciente, sino a través de todo el inconsciente.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 2 de Abril: La verdad del deseo

Tenemos que comprender el deseo; y es muy difícil comprender algo que es tan vital, tan exigente, tan apremiante, porque en la satisfacción misma del deseo se engendra la pasión, con el placer y dolor que la acompañan. Y si uno ha de comprender el deseo, es evidente que no debe haber opciones. Uno no puede juzgar el deseo como bueno o malo, noble o innoble, ni decir: «Conservaré este deseo y rechazaré aquel otro». Todo eso debe ser descartado si hemos de descubrir la verdad del deseo -su belleza, su fealdad o cualquier cosa que el deseo pueda ser-.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).