Reflexión 23 de Marzo: Enfrentarnos al miedo

Uno teme a la opinión pública, teme no lograr cosas, no realizarse, no tener la oportunidad; y a través de todo eso existe este sentimiento extraordinario de culpa -uno ha hecho algo que no debería haber hecho-; y está el sentimiento de culpa en el momento mismo de la acción; sentimiento de culpa porque uno es sano y otros son pobres y enfermos, porque uno tiene aliento y a otros les falta. Cuanto más inquiere la mente, cuanto más investiga y averigua, mayor es el sentimiento de culpa, de ansiedad […]. El miedo es el impulso que origina la búsqueda de un Maestro, de un gurú; el miedo es esta capa de respetabilidad que todos aman tan profundamente -ser respetables-. ¿Usted determina ser valeroso para enfrentarse a los acontecimientos de la vida, o tan sólo racionaliza el miedo, encuentra explicaciones capaces de dar satisfacción a la mente atrapada en el miedo? ¿Cómo se enfrenta usted al miedo? ¿Enciende la radio, lee un libro, va a un templo, se aferra a alguna forma de dogma, de creencia?
El miedo es la energía destructiva en el hombre. Marchita la mente, distorsiona el pensamiento, conduce a toda clase de teorías extraordinariamente ingeniosas y sutiles, a supersticiones absurdas, dogmas y creencias. Si usted ve que el miedo es destructivo, ¿cómo procede para limpiar del miedo a la mente?
¿Dice que examinando la causa del miedo estaría libre del miedo? ¿Es así? Tratar de descubrir la causa y conocer la causa del miedo no elimina el miedo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 22 de Marzo: Liberarnos del miedo

¿Puede la mente vaciarse a sí misma y por completo del miedo? El miedo de cualquier clase engendra ilusión, embota la mente, la torna superficial. Donde hay miedo, es obvio que no hay libertad, y sin libertad no hay amor. Casi todos tenemos alguna forma de miedo, miedo a la oscuridad, a la opinión pública, miedo a las serpientes, al dolor físico, miedo a la vejez, miedo a la muerte. Tenemos literalmente docenas de miedos. Y Es posible estar por completo libres de miedo?
Podemos ver lo que el miedo nos hace a cada uno de nosotros. Nos hace mentir, nos corrompe de distintas maneras; torna a la mente vacua, trivial. En tanto uno tenga miedo, habrá en la mente rincones oscuros que jamás podrán ser investigados y expuestos. La autoprotección física, el impulso instintivo de mantenernos lejos de la serpiente venenosa, de retroceder ante el precipicio, de evitar caer bajo el tranvía, etc., es cuerdo, normal, sano. Pero yo me estoy preguntando acerca de la autoprotección psicológica que a uno le hace tener miedo de la enfermedad, de la muerte, de un enemigo. Cuando buscamos, en cualquier forma que sea, nuestra propia realización personal, ya sea mediante la pintura, la música, la relación, o lo que prefiera, hay siempre temor. Lo importante, pues, es darse cuenta de todo este proceso de uno mismo, observar, aprender al respecto, y no preguntar cómo podemos librarnos del miedo. Cuando uno desea tan sólo librarse del miedo, encontrará medios y arbitrios para escapar de él, y así jamás podremos vernos libres del miedo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 14 de Marzo: Una intensidad libre de todo apego

En el estado de pasión sin causa, hay una intensidad libre de todo apego; pero cuando la pasión tiene una causa, hay apego, y el apego da comienzo al dolor. Casi todos estamos apegados; nos apegamos a una persona, a un país, a una creencia, a una idea, y cuando nos quitan el objeto de nuestro anhelo o de algún modo éste pierde su importancia, nos sentimos vacíos, insuficientes. Tratamos de llenar esta vacuidad aferrándonos a algo distinto, a algo que de nuevo se convierte en el objeto de nuestra pasión.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 11 de Febrero: Más allá de la creencia

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Nos damos cuenta de que la vida es desagradable, dolorosa, triste; deseamos alguna clase de teoría, alguna clase de especulación o satisfacción, alguna clase de doctrina que explique todo esto, y así quedamos atrapados en explicaciones, palabras, teorías, y gradualmente las creencias echan raíces muy profundas y se vuelven inconmovibles, porque detrás de esas creencias, de esos dogmas, está el miedo constante a lo desconocido. Pero jamás miramos ese miedo; le volvemos la espalda. Cuanto más fuertes son las creencias, más fuertes los dogmas. Y cuando examinamos estas creencias: la cristiana, la hindú, la budista, etcétera, encontramos que dividen a la gente. Cada dogma, cada creencia tiene una serie de rituales, de compulsiones que atan y separan a los seres humanos. De modo que empezamos una indagación para averiguar qué es lo verdadero, cuál es el significado de esta desdicha, de esta lucha, de este dolor; y pronto quedamos atrapados en creencias, rituales, teorías.
La creencia es corrupción, porque detrás de la creencia y la moralidad se esconde la mente, el «yo» -el «yo» que se vuelve cada vez más grande, poderoso y fuerte-. Consideramos que la creencia en Dios, la creencia en algo, es religión. Pensamos que creer es ser religioso. ¿Comprende? Si no creemos, se nos considerará ateos, seremos condenados por la sociedad. Una sociedad condenará a los que creen en Dios, y otra sociedad condenará a los que no creen. Ambas son la misma cosa. Así pues, la religión se vuelve una cuestión de creencia; y la creencia actúa y ejerce su influencia sobre la mente. De ese modo la mente jamás puede ser libre. Pero sólo en libertad podemos descubrir qué es lo verdadero, qué es Dios; no podemos hacerlo mediante ninguna creencia, porque nuestra creencia misma proyecta lo que pensamos que debe ser Dios, lo que pensamos que debe ser la verdad.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión del Día: 31 de Enero

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La emoción subyacente que gobierna toda la actividad del ego es el miedo. El miedo de ser nadie, el miedo de no existir, el miedo de la muerte. Todas sus actividades están encaminadas a eliminar este miedo, pero lo máximo que el ego puede lograr es ocultarlo temporalmente detrás de una relación íntima, un nuevo bien material, o un premio. La ilusión nunca nos podrá satisfacer. Lo único que nos podrá liberar es la verdad de los que somos, si logramos alcanzarla.
¿Por qué el miedo? Porque el ego surge a través de la identificación con la forma y en el fondo sabe que ninguna forma es permanente, que todas las formas son efímeras. Por consiguiente, siempre hay una sensación de inseguridad alrededor del ego, aunque en la superficie éste parezca seguro de sí mismo.
Una vez que aceptamos y reconocemos que todas las estructuras (las formas) son inestables, hasta las que parecen más sólidas, emerge la paz en nuestro interior. Esto se debe a que al reconocer la transitoriedad de todas las formas despierta en nosotros la dimensión de lo informe que llevamos dentro y que está más allá de la muerte. Eso que Jesús denominó “vida eterna”.

(Eckhart Tolle de su Libro Una Nueva Tierra).

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Reflexión del Día: 19 de Enero

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Una lección esencial sobre el arte de vivir que todos debemos aprender es a hacer lo que las situaciones nos exigen sin que por ello nos convirtamos en un personaje con el cual identificarnos. El poder de lo que hacemos se intensifica si actuamos por la acción misma en lugar de hacerlo como medio para proteger, engrandecer o satisfacer nuestra identidad. Cada personaje es una noción ficticia del ser y sirve para personalizarlo, corromperlo y distorsionarlo todo a causa del “pequeño yo” fabricado por la mente y del personaje en cuestión. La mayoría de las personas que ocupan posiciones de poder en este mundo como los políticos, las celebridades de la televisión, los líderes de empresa y también los líderes religiosos, se identifican totalmente con su papel, salvo por algunas excepciones notables. Podrán ser personajes VIP, pero nos son más que actores inconscientes en el drama del ego, un drama que parece supremamente importante pero que, en últimas, carece de todo propósito.

(Eckhart Tolle de su Libro Una Nueva Tierra).

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Reflexión del Día: 18 de Enero

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Algunos egos, cuando no logran despertar alabanzas y admiración, se contentan con otras formas de atención y representan los personajes necesarios para obtenerlas. Si no consiguen atención positiva, podrían buscar la atención negativa, provocando, por ejemplo, una reacción negativa en otra persona.
Algunos niños lo hacen. Se comportan mal para atraer la atención. La representación de papeles negativos adquiere fuerza especialmente cuando el ego se amplifica a causa de un cuerpo de del dolor activo, es decir, por el sufrimiento emocional del pasado que desea renovarse sintiendo más dolor. Algunos egos cometen crímenes en aras de la fama. Buscan atención haciéndose notorios y provocando la condena de los demás. Su súplica parece ser la de “por favor díganme que existo, que no soy insignificante”. Esas formas patológicas del ego son solamente versiones más extremas de los egos normales.
Uno de los personajes representados con mayor frecuencia es el de la víctima, la cual busca la simpatía, o la compasión, o el interés de los demás por mis problemas, “yo y mi historia”. La víctima es uno de los componentes de muchos patrones egotistas, como renegar, sentirse ofendido, injuriado, etcétera. Claro está que una vez que nos identificamos con una historia en la cual nos hemos asignado el papel de víctimas, no deseamos que caiga el telón y, por tanto, como todos los terapeutas lo saben, el ego no desea poner fin a sus “problemas” porque son parte de su identidad. Si nadie desea escuchar nuestra triste historia, podemos repetírnosla mentalmente una y otra vez para sentir compasión por nosotros mismos y poseer la identidad de una persona maltratada por la vida, por las demás personas, por el destino o por Dios. Es una forma de dar definición a la imagen que tenemos de nosotros mismos, de ser alguien, lo cual es lo único que le interesa al ego.

(Eckhart Tolle de su Libro Una Nueva Tierra).

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