Reflexión 30 de Julio: Este momento es todo lo que hay

Este es un mensaje radical. ¡Esto ya es! Esto ya es lo que siempre hemos estado buscando. Esto ya es. Todo intento de mejora, por más maravilloso que sea, siempre implica un mañana, un futuro y este momento, en consecuencia, no puede ser tu último momento.
Implica un “yo” que mañana seguirá vivo. ¡Pero que mañana estemos vivos no es más que una creencia! ¡Este mensaje tiene que ver con vivir en el momento! Este momento es todo lo que hay. ¡Esto es todo lo que tenemos!¡Este es nuestro último momento! Pero la mente no quiere escucharlo, porque tiene demasiados proyectos y necesita un futuro para liberarse, mejorar y ser feliz. La mente no quiere detenerse. Quiere seguir, esforzarse, tratar de liberarse y de ser feliz. Y todo eso está muy bien… hasta que deja de estarlo. En un determinado momento, para este personaje todo eso dejó de servir.
Este mensaje acaba con todo eso. Este mensaje señala lo evidente: este momento es lo único que existe. ¡No tenemos un mañana! Esa no es más que una creencia, una historia. Podemos morir en el camino de vuelta a casa. ¿Quién sabe?

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 29 de Julio: Nadie puede poner fin al sufrimiento

¿Qué es el sufrimiento, si no búsqueda? ¿Qué es, si no un intento de escapar de lo que está corriendo? En el caso, por ejemplo, de que haya dolor físico, eso no supone ningún problema hasta que “yo” quiero desembarazarme de él. ¡El dolor no es ningún problema hasta que la búsqueda se dispara! El problema resido en el “yo” que quiere liberarse del sufrimiento. Más allá de todo concepto de “dolor” está esto, esta innegable sensación de ardor en la pierna ahora, ahora y también ahora [se golpea la pierna], pero eso no supone ningún problema hasta que quiero desembarazarme de ello. El sufrimiento implica un futuro en el que estaré libre del sufrimiento, pero ése no es más que un círculo vicioso. Nadie puede poner fin al sufrimiento.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 26 de Julio

Todo emerge y se disuelve simplemente en este espacio abierto, en esta inmensidad que sostiene toda manifestación. “Yo” emerjo en esta inmensidad y también emerge en ella la historia de que “soy un individuo separado” y la de que “un día moriré”. Independientemente, sin embargo, de que emerja y de que se disuelva, la inmensidad permanece inmaculada. La inmensidad lo admite incondicionalmente todo, incluida la emergencia y disolución del individuo, es decir, incluida mi vida aparente y mi aparente muerte.
“Tú” en realidad nunca morirás, porque jamás has nacido. Lo único que existe es este inmenso espacio abierto en el que emergen y se disuelven todas las ideas sobre nacimiento, vida y muerte. Todo está bien, porque todos nuestros problemas y, de hecho, todos los problemas del mundo, son meras historias que emergen en esta inmensidad, una inmensidad que permite que todo sea exactamente tal cual es.
Sí, todo está bien. En dolor, en la tristeza, en la alegría y en la locura, todo está bien. La muerte siempre ha sido una historia contada para asustarnos.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 21 de Julio

</a1

La resistencia y la aceptación requieren de una persona separada de su sufrimiento, y lo cierto es que, en este mismo instante, la persona separada del sufrimiento no es más que un relato.
No, la forma de salir del sufrimiento no pasa por ningún movimiento con respeto al sufrimiento. Cualquier movimiento con respecto al sufrimiento no hace más que consolidarlo. Cualquier movimiento con respecto al sufrimiento no hace más que perpetuar la misma enfermedad que pretende curar.
El único camino para salir del sufrimiento pasa por la muerte del que sufre. Pero no estoy hablando de la muerte física, porque eso sería demasiado sencillo.
El verdadero camino para salir del sufrimiento pasa por una muerte más radical que la muerte física. La muerte física ocurre en el tiempo, pero camino para salir del sufrimiento está fuera del tiempo, porque el tiempo es el que, para empezar, ha creado el sufrimiento ()
El camino para salir del sufrimiento pasa por el mismo sufrimiento.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 25 de Junio: Dense cuenta de que son violentos

El animal es violento. Los seres humanos, que son el resultado del animal, también son violentos; forma parte de su naturaleza el ser violentos, irascibles, celosos, envidiosos, buscar el poder, la posición, el prestigio y demás, dominar, agredir. El hombre es violento -esto se ha demostrado en miles de guerras- y ha desarrollado una ideología que él califica de «no-violencia» […]. Y cuando hay violencia de hecho, como una guerra entre este país y el país vecino, todos quedan implicados en ella. Les gusta. Ahora bien, cuando son de hecho violentos y alimentan un ideal de no-violencia, tienen un conflicto. Están siempre tratando de volverse no violentos, lo cual forma parte del conflicto. Se disciplinan con el fin de no ser violentos y eso implica, nuevamente, conflicto, fricción. De modo que,
cuando son violentos y tienen el ideal de no-violencia, son esencialmente violentos. Lo primero que deben hacer es darse cuenta de que son violentos, no tratar de volverse no violentos. Vean la violencia tal como es, no traten de interpretarla a su modo, no la disciplinen, no intenten vencerla ni reprimirla; véanla como si estuvieran viéndola por primera vez. Eso implica mirarla sin que intervenga ningún pensamiento. Ya he explicado qué entendemos por mirar con inocencia un árbol: es mirarlo sin la imagen. De igual modo, ustedes tienen que mirar la violencia sin la imagen contenida en la palabra misma. Mirarla sin ningún movimiento del pensar es mirarla como si la estuvieran viendo por primera vez, es decir, mirándola con inocencia.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 24 de Junio: La causa central del conflicto

No piensen ustedes que mediante el mero desear la paz tendrán paz, cuando en su vida de relación son agresivos, codiciosos, y buscan la seguridad aquí o en el más allá. Tienen que comprender la causa central del conflicto y del dolor, y entonces disolverla, no esperar a que la paz les llegue desde afuera. Pero ya lo ven, casi todos somos indolentes. Somos demasiado perezosos para encargarnos de nosotros mismos y comprendernos a nosotros mismos; siendo perezosos, lo cual es, en realidad, una forma de presunción, pensamos que otras personas resolverán este problema por nosotros y nos darán la paz, o que debemos destruir a las aparentemente pocas personas que causan las guerras. Cuando el individuo está en conflicto dentro de sí mismo, inevitablemente debe crear conflicto afuera; sólo él puede originar paz en sí mismo y, por consiguiente, en el mundo, porque él es el mundo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 19 de Junio: La norma del amor: La alternativa positiva a la disciplina y la permisividad

Cuando escribimos nuestro libro para padres, la mayoría de los padres no eran conscientes de que había otra alternativa a la disciplina que no era la permisividad. Enseñamos a los padres que el objetivo de la disciplina, es decir, responsabilizarse de un hijo, se puede lograr de manera mucho más efectiva si los padres evitan imponer cualquier tipo de consecuencia negativa. Hacerse cargo de un hijo es una necesidad imperativa; todos los niños necesitan ser protegidos de su propia inmadurez. Deben tomarse sus medicinas, sentarse en sus sillas en el coche, no deben jugar a los barcos dentro del inodoro ni desordenar las habitaciones de sus hermanos. Pero se puede educar a los niños sin necesidad de crear situaciones desagradables.
Nosotros llamamos a esta forma de mantener a los niños sanos y salvos sin tener que castigarlos o sin censurarlos, la norma del amos; que definimos como: educar a los niños sin añadir infelicidad y sin privar a los niños del cariño y admiración de sus padres. Imponerles momentos sin jugar, restricciones, castigos y otras formas de disciplina se basan en la suposición de que ser demasiado agradables con los niños que «no se portan bien» solo provocará que su mal comportamiento aumente. Pero, en el proceso de controlar a los niños, la disciplina los daña porque interfiere con la fuente de bienestar interior más consistente y satisfactoria que tienen los niños: su convicción de que están provocando el amor incondicional de sus padres para que cuiden de ellos. Por esta razón, la disciplina les hace sentirse peor y menos capaces de renunciar a sus deseos. Por el contrario, la norma del amor les enseña a los niños que aunque tengan que renunciar a la satisfacción de lograr algo que deseaban, pueden confiar siempre en la satisfacción que le ofrece la relación de padres e hijos.
La norma del amor es muy superior a la disciplina porque preserva el cariño y la cercanía que todos los niños quieren y necesitan sentir con sus padres y con otros adultos importantes. Cuando los niños imitan a los padres que utilizan la norma del amor, desarrollan la capacidad de crear para sí mismos una felicidad verdadera que permanece siempre intacta frente a las emociones molestas o dolorosas.
Educarlo a usted empezó a ser un problema en potencia para sus padres en el momento en que comenzó a saber moverse solo. Sus padres ya no podían ponerlo en el suelo y saber que podían darse la vuelta y encontrarlo en el mismo lugar. Anteriormente, el problema más difícil para sus padres era qué hacer cuando usted se sentía infeliz. Ahora el dilema, que permanecería hasta que usted se hizo adulto, sería qué hacer cuando lo que usted quería y los deseos de sus padres entraban en conflicto.
Como es de esperar, a usted le encantaba moverse por todas partes. Cada vez con más facilidad, podía alcanzar esos interesantes objetos de la mesa del salón, o tirar de esa cola que se movía tan tentadora detrás del gato, o intentar cocinar en la cocina de verdad igual que lo hacían mamá y papá. Si sus padres hubieran comprendido que usted estaba lleno de curiosidad pero que tenía una mente demasiado inmadura para comprender la existencia de peligro para usted mismo, o para comprender que podía estropear las cosas de otros, tendrían la casa puesta a prueba de bebés y lo hubieran alejado de un peligro inminente con un abrazo y un beso. Su curiosidad, que será algo tan importante en su aprendizaje posterior, no se hubiera apagado. Usted habría aprendido que aunque no siempre podía hacer lo que quería, sus padres le ayudarían cariñosamente a encontrar otra actividad que le hiciera feliz. Habría aprendido que usted podía no estar de acuerdo con los que amaba sin por ello perder su amor y admiración.

(Martha Heineman y William J. Pieper de su Libro Adictos a la Infelicidad).