Reflexión 23 de Marzo: Enfrentarnos al miedo

Uno teme a la opinión pública, teme no lograr cosas, no realizarse, no tener la oportunidad; y a través de todo eso existe este sentimiento extraordinario de culpa -uno ha hecho algo que no debería haber hecho-; y está el sentimiento de culpa en el momento mismo de la acción; sentimiento de culpa porque uno es sano y otros son pobres y enfermos, porque uno tiene aliento y a otros les falta. Cuanto más inquiere la mente, cuanto más investiga y averigua, mayor es el sentimiento de culpa, de ansiedad […]. El miedo es el impulso que origina la búsqueda de un Maestro, de un gurú; el miedo es esta capa de respetabilidad que todos aman tan profundamente -ser respetables-. ¿Usted determina ser valeroso para enfrentarse a los acontecimientos de la vida, o tan sólo racionaliza el miedo, encuentra explicaciones capaces de dar satisfacción a la mente atrapada en el miedo? ¿Cómo se enfrenta usted al miedo? ¿Enciende la radio, lee un libro, va a un templo, se aferra a alguna forma de dogma, de creencia?
El miedo es la energía destructiva en el hombre. Marchita la mente, distorsiona el pensamiento, conduce a toda clase de teorías extraordinariamente ingeniosas y sutiles, a supersticiones absurdas, dogmas y creencias. Si usted ve que el miedo es destructivo, ¿cómo procede para limpiar del miedo a la mente?
¿Dice que examinando la causa del miedo estaría libre del miedo? ¿Es así? Tratar de descubrir la causa y conocer la causa del miedo no elimina el miedo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 19 de Marzo: Estar relacionado

Sin relación, no hay existencia; ser es estar relacionado […]. La mayoría de nosotros no parece darse cuenta de esto: que el mundo es mi relación con otros, ya sea con uno o con muchos. Mi problema es el problema de la relación. Lo que soy es lo que proyecto, y, desde luego, si no me comprendo a mí mismo, toda mi relación es una confusión cuyos círculos se amplían cada vez más. Así pues, la relación adquiere una importancia extraordinaria, no mi relación con la así llamada masa, con la multitud, sino en el mundo de mi familia y mis amigos, por reducido que sea ese mundo: mi relación con mi esposa, mis hijos, mi vecino. En un mundo de vastas organizaciones, enormes movilizaciones de personas, grandes movimientos de masas, tememos actuar en pequeña escala; nos atemoriza ser personas sin importancia que limpian y despejan su propia parcela. Nos decimos: «¿Qué puedo hacer personalmente? Para poder hacer reformas debo unirme a un movimiento de masas». Por el contrario, la verdadera revolución tiene lugar no por obra de movimientos de masas, sino por medio de una revolución interna de la relación; sólo ésa es una verdadera reforma, una revolución radical y constante. Tememos que comenzar a actuar en una escala pequeña. Debido a que el problema es tan vasto, pensamos que debemos encararlo con gran cantidad de personas, con una gran organización, con movimientos de masas. Por cierto, tenemos que empezar a abordar el problema a una escala pequeña, y la escala pequeña es el «yo» y el «tú». Cuando me comprendo a mí mismo, comprendo al otro, gracias a esa comprensión adviene el amor. El amor es el factor ausente; hay falta de afecto, de calidez en la relación. A causa de que nos falta ese amor, esa ternura, esa generosidad, esa piedad en la relación, escapamos hacia la acción de masas, la cual produce más confusión, más desdicha. Llenamos nuestros corazones con planes para la reforma del mundo, y no prestamos atención a ese único factor resolutivo, que es el amor.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 18 de Marzo: Somos aquello que poseemos

Para comprender la relación, tiene que haber una percepción alerta y pasiva, la cual no destruye la relación. Por el contrario, la torna más vital, mucho más significativa. Entonces, en esa relación hay una posibilidad de verdadero afecto; hay calidez, un sentido de cercanía que no es mero sentimiento o sensación. Y si pudiéramos abordarlo todo de esa manera, o estar en una relación así con todo, entonces nuestros problemas serían fácilmente resueltos -los problemas de la propiedad, los problemas de la posesión-. Porque somos aquello que poseemos. El hombre que posee dinero es el dinero. El que se identifica con la propiedad es la propiedad, o la casa, o los muebles. Lo mismo con las ideas, o con las personas; y cuando hay afán posesivo, no existe relación alguna. Pero la mayoría de nosotros quiere poseer, ya que no tenemos nada más si no poseemos. Si no llenamos nuestra vida con muebles, con música, con conocimientos, con esto o aquello, somos cáscaras vacías. Esa cáscara hace mucho ruido, y a ese ruido lo llamamos vivir; y nos satisfacemos con eso. Y cuando se produce una interrupción, una ruptura de eso, hay dolor, porque súbitamente nos descubrimos tal como somos: una cáscara vacía, sin mucho sentido. La acción consiste, pues, en
darnos cuenta de todo el contenido de la relación; y, a partir de esa acción, es posible una relación verdadera, es posible descubrir la gran profundidad, el inmenso significado de esa relación y saber qué es el amor.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 16 de Marzo: El sentido de la relación

La relación es inevitablemente penosa, lo cual se demuestra en nuestra existencia diaria. Si en la relación no hay tensión alguna, deja de ser una relación y se convierte en un mero, confortable estado de sopor, en un narcótico, y eso es lo que desea y prefiere la mayoría de la gente. El conflicto es entre este anhelo de comodidad y lo factual, entre la ilusión y la realidad. Si usted reconoce la ilusión como tal, puede desecharla y conceder así su atención completa a la relación, a fin de comprenderla. Pero si busca seguridad en la relación, ésta se vuelve una inversión utilitaria en la comodidad, en la ilusión, mientras que la grandeza de la relación es su misma inseguridad. Al buscar seguridad en la relación, uno está obstaculizando su verdadero sentido, lo cual trae consigo sus propias acciones y desgracias peculiares.
Por cierto, el sentido de la relación es revelar, en totalidad, el estado de nuestro propio ser. La relación es un proceso de autorrevelación, de conocimiento de nosotros mismos. Esta autorrevelación es dolorosa, exige un ajuste constante, flexibilidad del pensamiento-emoción. Es una lucha penosa, con períodos esclarecidos de paz… Pero la mayoría de nosotros evita las tensiones en la relación, prefiriendo la tranquilidad y la comodidad o la satisfactoria dependencia, la seguridad exenta de retos, un ancladero confiable. Así, la familia y otras relaciones se convierten en un refugio, el refugio de la negligencia.
Cuando la inseguridad penetra furtivamente en la dependencia, como inevitablemente lo hace, entonces esa relación en particular es desechada y reemplazada por una nueva en la esperanza de hallar una seguridad perdurable; pero no hay seguridad en la relación, y la dependencia sólo engendra miedo. Sin comprender el proceso de seguridad y miedo, la relación llega a ser un impedimento que ata, una cuestión de ignorancia. Entonces, toda la existencia es lucha y dolor, y no hay forma de salir de eso, salvo con el recto pensar, el cual llega a través del conocimiento propio.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 13 de Marzo: El anhelo es siempre anhelo

Para evitar el sufrimiento cultivamos el anhelo. Estando prevenidos de que el apego tarde o temprano acarrea dolor, queremos desapegarnos. El apego es satisfactorio, pero al percibir el dolor que lleva en sí, queremos satisfacernos de otra manera, por medio del desapego. El desapego es lo mismo que el apego en tanto depare satisfacción. Lo que realmente buscamos, pues, es satisfacción; anhelamos estar satisfechos por cualquier medio que sea.
Dependemos o nos apagamos porque ello nos brinda placer, seguridad, poder, una sensación de bienestar, aunque involucre dolor y miedo. Buscamos el desapego también por placer, a fin de no ser lastimados, heridos internamente. Nuestra búsqueda es de placer, gratificación. Sin condenar ni justificar, debemos tratar de comprender este proceso, porque a menos que lo comprendamos, no hay salida para nuestra confusión y nuestras contradicciones. ¿Puede nuestro anhelo satisfacerse alguna vez o es un abismo sin fondo? Ya sea que anhelemos lo bajo o lo alto, el anhelo es siempre anhelo, una llama ardiente, y lo que puede ser consumido por ella, pronto se convierte en cenizas; pero el anhelo de satisfacción permanece ahí, ardiendo siempre, consumiendo siempre; no termina jamás. El apego y el desapego atan por igual, y ambos deben ser transcendidos.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 12 de Marzo : Trascendiendo el Pasado

Algunas personas están consumidas por los recuerdos y pensamientos del pasado. Su duelo, su pena y sus lamentos los condenan a aprisionar su vida en un pasado doloroso. No pueden vivir en el momento presente como personas libres. La realidad es que el pasado se ha ido; lo único que queda ahora son impresiones que persisten en las profundidades de nuestra consciencia. Sin embargo, esas imágenes del pasado continúan obsesionándonos, bloqueándonos e influyendo en nuestro comportamiento en el presente, puesto que nos inducen a decir y hacer cosas que realmente no queremos decir ni hacer. Perdemos toda nuestra libertad.
La respiración consciente nos permite ver con claridad que el abuso, las amenazas y el dolor que tuvimos que soportar en el pasado no están sucediendo ahora y que podemos permanecer a salvo en el presente. Al respirar conscientemente, sabemos que los acontecimientos que se desarrollan en esas películas mentales no son reales, y el mero hecho de recordarlo desactiva su poder para dirigirnos.

Es como cuando volamos en avión: cuando se atraviesan turbulencias intensas, el cinturón de seguridad impide que salgamos disparados por la cabina. La respiración consciente es nuestro cinturón de seguridad en la vida cotidiana: nos mantiene a salvo aquí, en el instante presente. Si sabes cómo respirar, cómo sentarte tranquilamente y en silencio, cómo practicar la meditación andando, entonces dispones de cinturón de seguridad y estás siempre a salvo. Eres libre de estar aquí, en contacto con la vida, sin que te manipulen los demonios del sufrimiento de los acontecimientos que pasaron y concluyeron.
Si en el pasado sufriste maltratos o abusos o padeciste de otro modo, deberías conocer la práctica para comprender que, aunque esas cosas sucedieron, ahora ya estás seguro, ya no estás en peligro. Cuando reconozcas a los fantasmas pretéritos como lo que son, podrás decirles directamente que no son reales y liberarte de la prisión del pasado. Si practicas la respiración, el paseo, la meditación y el trabajo de acuerdo con la atención plena durante unas semanas, tendrás éxito en esta tarea y esos viejos traumas no volverán a arrastrarte.
“La paz esta en tu interior”

(Thich Nhat Hanh).

Reflexión 5 de Marzo: La relación

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La relación basada en necesidades mutuas sólo trae conflicto. Por interdependientes que seamos, nos usamos el uno al otro para un propósito, para una finalidad. Con una finalidad en perspectiva, la relación es inexistente. Usted puede usarme y yo puedo usarle. En esta utilización perdemos contacto. Una sociedad basada en la utilización mutua de sus miembros es el fundamento de la violencia. Cuando nos usamos el uno al otro, sólo tenemos la imagen del fin que deseamos obtener. El fin, el provecho, impide la relación, la comunión. En el uso que hacemos de otro, por satisfactorio y confortador que pueda ser, siempre hay miedo. Para evitar este miedo, tenemos que poseer. A causa de esta posesión, surgen la envidia, la suspicacia y el conflicto constante. Una relación así jamás puede ser fuente de felicidad
Una sociedad cuya estructura se basa en las meras necesidades, ya sean fisiológicas o psicológicas, tiene que engendrar conflicto, confusión y desdicha. La sociedad es la proyección de uno mismo en su relación con otro, relación en la que la necesidad y el uso mutuo son predominantes. Cuando usted usa a otro para sus propias necesidades físicas o psicológicas, en realidad no hay relación en absoluto; usted no tiene un verdadero contacto, una comunión verdadera con la otra persona. ¿Cómo puedo tener una comunión con el otro, cuando el otro es utilizado como un mueble para mi propia conveniencia y comodidad? Así pues, es esencial comprender el significado de la relación en la vida cotidiana.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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