Reflexión del Dia: 19 de Julio

Tú y la historia de tu vida, todas las cosas que has hecho en tu vida, todas las cosas que crees ser, sólo emergen como pensamiento, ¿no es así? Como una historia que ocurre ahora. ¡Fuera de eso no hay ningún yo! No hay ningún “yo” que tenga pensamientos sobre “mí”, ¡esa no es más que una ilusión!
Es irrelevante. El pasado es irrelevante. ¡No es más que una historia! ¡Una historia muy buena! Pero la mente no
puede aceptar eso. ¡Eso es todo lo que hay! ¿Qué le sucede a todas nuestras ideas de morarnos a nosotros mismos y de alcanzar una iluminación? ¿Qué le sucede a todo eso si esto, es decir, este momento es todo? ¿Qué sucede entonces con nuestra idea de alcanzar la felicidad en el futuro?

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión del Dia: 18 de Julio

El “yo” que aspira a liberarse del “yo”, consolida y fortalece al “yo” que quiere liberarse. El individuo que afirma estar liberado de la individualidad es más individuo que nunca. Quien afirma estar iluminado y libre del deseo, todavía sigue atado al de- seo de perseguir eso llamado “iluminación”.
El yo que afirma ver a través del yo todavía es un yo: ¡un yo que afirma ver a través del yo! Sólo un individuo puede proclamar haberse liberado de la individualidad. Sólo alguien atrincherado en sus creencias puede proclamar haberse liberado de todas las creencias.
Ahora quisiera, con todo respeto, preguntar:
¿QUIÉN está iluminado?
¿QUIÉN ve a través del yo?
¿QUIÉN está liberado?
¿QUIÉN está despierto?
¿QUIÉN trasciende las creencias?
¿QUIÉN ve a través de la ilusión?
¿QUIÉN “alcanza” esto?

Ya ves que este mensaje no tiene nada que ver con el logro personal. Si acaso tiene que ver con la frustración personal, con el fracaso completo y con la decepción total. Algo puede, en ese fracaso completo del yo, resplandecer.
Pero eso no tiene que ver con “alguien” que se “ilumine”. Ésa es, en todo caso, la misma idea a través de la que alguien –o, mejor dicho, a través de la que no-alguien– ve.
¿Cómo podría llegar esto a convertirse en un logro personal?

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión del Dia: 17 de Julio

La vida se despliega y yo estoy simultáneamente inmerso y ausente de ella. Y esta no es una contradicción, porque estar completamente inmerso es también estar completamente ausente.
Completamente inmerso y completamente ausente, pero fuera todavía se escucha el ruido del tráfico, el clic del termostato conectándose y desconectándose de vez en cuando, el sonido de la respiración y el golpeteo de la lluvia en la ventana. Todavía hay cansancio corporal y sensaciones en este instante, en éste y también en éste… Y así, por más ausente que esté, la vida nunca deja de desplegarse. Aunque yo no esté en ninguna parte, la vida jamás se detiene, ni ahora ni nunca.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión del Dia: 16 de Julio

El mensaje de la no dualidad es muy sencillo: no existe nada separado. En esta aparente separación se asienta todo lo que el individuo hace. De hecho, el individuo no es más que esa separación aparente. Ella es la que impulsa la búsqueda espiritual, la búsqueda de la disolución del ego y toda búsqueda mundana.
Este es un mensaje que la mente que busca (es decir, “tú”, el individuo) jamás podrá entender, porque implica su disolución, es decir, su muerte. Pero por más que este mensaje sea la muerte, también es la vida.
La vida siempre se despliega aquí y ahora, pero la mente, que es una negación de la vida, no puede aceptarlo. Y como la mente no puede apresar la totalidad, crea un pequeño reducto de conocimientos, valores y significados. Pero por más bien que esté, el intelecto jamás podrá entender la inmensidad de la vida, por la vida –es decir, esto– es previa al intelecto y emerge de esa totalidad.
Todos los problemas del individuo que se despliegan en este instante son meros pensamientos, y puesto que los pensamientos siempre aparecen en el despliegue de la vida, el pensamiento ya es impersonal y ya está liberado, porque la conciencia trasciende intrínsecamente todo lo que aparece en ella.
Pero, todo esto es demasiado rebuscado, demasiado intelectual, la realidad es muy sencilla, muy evidente y muy presente. Los pensamientos ue ahora emergen no son “mis” pensamientos, sólo son pensamientos; no son “mis” problemas, sólo son problemas, y ésta no es “mi” vida, sólo es la vida.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión del Dia: 14 de Julio

La búsqueda espiritual sólo puede conducir a la frustración, porque lo que se busca es idéntico a lo que está buscando. Queremos poner fin a la búsqueda ignorando la deslumbrante evidencia de que toda búsqueda implica la existencia de algo que debe ser encontrado. En esa creencia, de hecho, descansa toda búsqueda. Pero esa creencia, en realidad, es la misma búsqueda. ¿No es sorprendente que esa búsqueda perdura toda la vida? Y con la búsqueda llega la identificación con “el que busca”.
Toda búsqueda implica un buscador. Pero buscando el final del buscador, el buscador ignora la evidencia de que el “problema” reside en la búsqueda, porque toda búsqueda implica que ahora hay algo equivocado. La búsqueda implica una resistencia a lo que es, una resistencia que es idéntica al yo, a “mí”.
La búsqueda implica un futuro en el que el buscador acabe desaparecien- do. Y entonces se busca desesperadamente esa
existencia futura del buscador libre. Pero, mientras exista búsqueda, habrá un “yo” que busque, que es precisamente lo que la búsqueda pretende finalizar. Pero el que busca y el que se supone que “ve a través” están presentes ahora mismo, en este mismo instante, como pensamiento. Ésa es, de hecho, la única realidad que tiene la persona.
Y, aun en el caso de que fuese posible alcanzar la “liberación”, no podría, en modo alguno, ser realizada ahora.
Esto es todo lo que hay y no es necesario futuro alguno para “ver a través de ello” ni para “realizarlo”. La misma búsqueda es, de hecho, la que implica que esto no está todo aquí y de que hay algo más. La búsqueda es la negación de la presencia absolutamente sencilla y evidente que es idéntica a este momento.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión del Dia: 7 de Julio

La búsqueda espiritual sólo puede conducir a la frustración, porque lo que se busca es idéntico a lo que está buscando. Queremos poner fin a la búsqueda ignorando la deslumbrante evidencia de que toda búsqueda implica la existencia de algo que debe ser encontrado. En esa creencia, de hecho, descansa toda búsqueda.
Pero esa creencia, en realidad, es la misma búsqueda. ¿No es sorprendente que esa búsqueda perdura toda la vida?
Y con la búsqueda llega la identificación con “el que busca”. Toda búsqueda implica un buscador. Pero buscando el final del buscador, el buscador ignora la evidencia de que el “problema” reside en la búsqueda, porque toda búsqueda implica que ahora hay algo equivocado. La búsqueda implica una re- sistencia a lo que es, una resistencia que es idéntica al yo, a “mí”.
La búsqueda implica un futuro en el que el buscador acabe desapareciendo. Y entonces se busca desesperadamente esa existencia futura del buscador libre. Pero, mientras exista búsqueda, habrá un “yo” que busque, que es precisamente lo que la búsqueda pretende finalizar. Pero el que busca y el que se su- pone que “ve a través” están presentes ahora mismo, en este mismo instante, como pensamiento. Ésa es, de hecho, la única realidad que tiene la persona.
Y, aun en el caso de que fuese posible alcanzar la “liberación”, no podría, en modo alguno, ser realizada ahora.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión del Dia: 6 de Julio

Todos estamos unidos y todas las cosas están unidas a todas las demás, lo que quiere decir que, en realidad, no existe ninguna “cosa” separada. Lo único que existe es la Unidad y la totalidad, sólo el Buda, sólo Cristo, sólo el Tao, sólo Dios, Nada existe separado.
Decir que ese día no había “yo” es lo mismo que decir que sólo había Dios, que sólo había Cristo, que sólo había Tao, que sólo había Buda, que sólo había Unidad, que sólo había Espíritu y que Jeff había desaparecido y se había fundido con todo eso. No había Jeff alguno separado de todo lo que aparecía. Jeff no era más que una historia contada por un narrador, una historia tejida por un narrador muy imaginativo. Jeff estaba simultáneamente ausente de la escena
e inmerso por completo en ella; Jeff no era nada y, al mismo tiempo, lo era todo, estaba presente en su ausencia y ausente en su presencia; había muerto, pero era, simultáneamente, la eclosión misma de la vida.
Y, sí, también había lágrimas. ¿Existe acaso, ante tal descubrimiento, res- puesta más adecuada que el llanto? Pero también hay que decir que se trataba de un descubrimiento muy curioso y que, en realidad, tenía muy poco de descubrimiento porque, puesto que nunca había perdido nada, tampoco había encontrado nada. Esa claridad siempre había estado ahí, pero me había pasado la vida mirando hacia otro lado e ignorando la evidencia. Dios siempre había estado ahí, en el momento presente, en medio de todas las cosas, pero había desperdiciado la vida buscándolo en el futuro. La mente de Buda siempre había sido mi propia mente, pero me había pasado años esforzándome en alcanzarla. Cristo había sido crucificado y había resucitado y caminaba entre nosotros, llenando nuestra vida de amor incondicional, pero me había pasado la vida creyendo que estaba en otra parte, en otro mundo (o en este mundo pero no en mi vida).

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).