Reflexión 25 de Julio


Esta es una pregunta sin respuesta, porque el “tú” que la formula es la misma vida en la que estamos pensando.
Haz lo que haces, eso es todo lo que tienes que hacer con tu vida. No olvides que lo que sucede, sucede. Mira y verás lo que ya está ocurriendo. Ahora, ahora, y también ahora, la vida sólo es un problema cuando aparecen las preguntas:
¿Debería hacer otra cosa?
¿He tomado la decisión correcta?
¿Qué pasará conmigo?

Todas estas cuestiones emergen ahora y creemos que, cuando encontremos su respuesta, nos liberaremos de la confusión.
Pero, ¿realmente disponemos, en este sentido, de alguna elección? ¿Podemos pensar acaso en el modo de salir de la
confusión?
Lo que sucede, sucede… y entonces llega el “yo” y se empeña en negarlo.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 24 de Julio

. ¡Esa es la raíz de toda confusión!
No existe, para empezar, ninguna elección. es una bonita historia, urdida por un narrador que se crea a sí mismo eligiendo. Pero, en realidad, lo que sucede, sucede. La historia de la elección forma sencillamente parte de lo que sucede.
¿Por qué nos cuesta la vida llegar a ver esto? No importa, porque “la vida” no es más que otra historia que emerge ahora mismo.
¡Qué liberación desembarazarse de la elección! Lo que sucede, sucede. Lo que sucederá, sucederá, y lo que ha sucedido no podría haber sucedido de ningún otro modo. no es por tanto, más que otra historia, otra ilusión. La raíz de todo sufrimiento.
No existe ninguna elección, pero la vida sucede y, aunque indudablemente parezcamos elegir, “nosotros”, en realidad no tenemos, al respecto, ningún control.
Por ello muchas enseñanzas espirituales hablan de la entrega a la vida, a Dios y a lo Desconocido. En la entrega, la decisión personal se colapsa y nos libera del peso de la voluntad.
Pero recuerda que “tú” no puedes rendirte. Y tampoco puedes decir no elegir, porque ésa seguiría siendo otra elección.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 22 de Julio

El dolor físico sencillamente no es un problema. No lo es, al menos hasta que el “yo” entra en escena y le llama “dolor”. Y con esa etiqueta llega también la implicación de que la experiencia presente es desagradable y la necesidad de desembarazarnos de ella. Y eso, precisamente, es el sufrimiento. Resistencia es sufrimiento. De modo que resistirnos a la resistencia (el objetivo de la mayoría de las llamadas prácticas espirituales) no hace más que alentar e intensificar el problema.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión del Dia: 5 de Julio

Todos los sonidos presentes, todos los sentimientos son sentimientos presentes y todos los pensamientos son pensamientos presentes.
Y aunque nunca pueda ser capturado en palabras, nos pasamos la vida tratando de hacerlo. En este momento, “tú” (es decir, lo que crees ser) sólo existe como pensamiento, lo que significa que ahora, en este mismo instante, “tu” no existes. Eso fue, precisamente, lo que vi (aunque nadie lo viera) en ese día lluvioso. El individuo no “existe” como lo hace este árbol o esa flor, jamás puede tener esa solidez, esa certeza o esa forma concreta y definida. Nosotros carecemos de fundamento y flotamos en el océano de la nada. Como dijo Sartre, siempre estamos escapando de nosotros mismos, esforzadonos denodadamente en apresar lo que llamamos “yo” para acabar con un puñado de nada.
Y eso genera una gran ansiedad, porque en algún lugar, en lo más profundo de nosotros, sabemos que nuestra realidad se asemeja a la de los castillos de arena. Por ello nos empeñamos en asentar cimientos, en echar raíces, en anclar- nos, en aferrarnos a las cosas, en identificarnos con nuestro trabajo, con los de- más con las ideas, con los ideales y con las ideologías, con la expectativa desesperada de que todas esas cosas nos salven y nos proporcionen el ansiado fundamento del que carecemos. Nos identificamos con las creencias, los ídolos, los dioses y las religiones hechas a imagen del hombre, pero todas las creencias existen en la sombra de la duda, lo que hace generar más ansiedad,porque, por debajo de todo, tememos que aquello a lo que más nos aferramos acabe disolviéndose.Los budistas siempre han dicho que toda forma es impermanente.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 4 de Julio: La felicidad no es sensación

La mente jamás puede encontrar la felicidad. La felicidad no es, como lo es la sensación, una cosa que pueda perseguirse y encontrarse. La sensación podemos encontrarla una y otra vez, porque siempre la perdemos; pero la felicidad no puede ser encontrada. La felicidad que recordamos es tan sólo una sensación, una reacción a favor o en contra del presente. Lo que se ha terminado no es la felicidad; la experiencia de felicidad que se ha acabado es sensación, porque el recuerdo es el pasado y el pasado es sensación. La felicidad no es sensación […].
Lo que conocemos es el pasado, no el presente; y el pasado es sensación, reacción, memoria. Recordamos que fuimos felices. ¿Puede el pasado decir qué es la felicidad? Puede rememorarla, pero no revivirla. El reconocimiento no es la felicidad; saber qué es ser feliz no es felicidad. El reconocer algo es la respuesta de la memoria; ¿puede la mente, el complejo de recuerdos, experiencias, ser feliz alguna vez? El reconocimiento mismo impide el experimentar.
Cuando usted está consciente de que es feliz, ¿hay felicidad? Cuando hay felicidad, ¿es consciente de ella? La conciencia llega sólo con el conflicto, el conflicto de recordar lo «más». Donde hay conflicto no existe la felicidad. El conflicto está donde está la mente. El pensamiento en todos los niveles es la respuesta de la memoria, y así el pensamiento engendra invariablemente conflicto. El pensamiento es sensación, y la sensación no es felicidad. Las sensaciones están siempre buscando satisfacerse. El objetivo es la sensación, pero la felicidad no es un objetivo; no es posible ir en busca de ella.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 3 de Julio: No podemos perseguir la felicidad

¿Qué entienden ustedes por felicidad? Algunos dirán que la felicidad consiste en obtener lo que deseamos. Uno desea un auto, lo obtiene y es feliz. Desea un sari o alguna otra indumentaria; deseo ir a Europa y, si puedo hacerlo, soy feliz. Quiero ser el más grande de los políticos y, si lo consigo, soy feliz; si no lo consigo, soy desdichado. Así, lo que ustedes llaman felicidad es obtener lo que desean, el logro o el éxito, llegar a ser nobles; en una palabra,
conseguir alguna cosa que desean. En tanto deseen algo y puedan obtenerlo, son perfectamente felices, no se sienten frustrados; pero si no pueden conseguir lo que desean, comienza la infelicidad. Esto es lo que nos interesa a todos, no sólo al rico y al pobre. Tanto el rico como el pobre desean obtener algo para sí mismos, para su familia, para la sociedad; y si algo les impide hacerlo, si algo les detiene, se sentirán desdichados. No estamos discutiendo esto no decimos que los pobres no deberían tener lo que desean. Ese no es el problema. Estamos intentando descubrir qué es la felicidad y si la felicidad es algo de lo cual estamos conscientes. En el instante en que estamos conscientes de que somos felices, ¿es felicidad eso? Tan pronto tenemos conciencia de que somos felices, eso ya no es felicidad. En el momento en que tenemos conciencia de que somos humildes, no somos humildes. Así pues, la felicidad no es cosa que podamos perseguir: llega. Pero si la buscamos, nos evadirá.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 2 de Julio: Uno debe ir muy a lo profundo para conocer el júbilo

Muy pocos de nosotros disfrutamos plenamente de algo. Es muy pequeño el júbilo que nos despierta la visión de una puesta del sol, o ver a una persona atractiva, o a un pájaro en vuelo, o un árbol hermoso, o una bella danza. No disfrutamos verdaderamente de nada. Miramos algo; ello nos entretiene o nos excita, tenemos una sensación que llamamos gozo. Pero el disfrute pleno de algo es mucho más profundo, y esto debe ser investigado y comprendido.
A medida que envejecemos, aunque queremos disfrutar de las cosas, lo mejor ya nos ha abandonado; deseamos deleitarnos con otra clase de sensaciones: pasiones, lujuria, poder, posición. Aunque sean superficiales, éstas son las cosas normales de la vida; no son para ser condenadas ni justificadas, sino que debemos comprenderlas y darles su exacto lugar. Si uno las condena por carentes de valor, por sensuales, estúpidas o poco espirituales, destruye todo el proceso del vivir…
Para conocer el júbilo, uno debe ir mucho más a lo profundo. El júbilo no es mera sensación. Requiere un refinamiento extraordinario de la mente, pero no el refinamiento del «yo» que acumula más y más para sí mismo. Un «yo» así, un hombre así, jamás podrá comprender este estado de regocijo en el que no existe el «uno» que se regocija. Tenemos que comprender esta cosa extraordinaria; de lo contrario, la vida se vuelve muy trivial, superficial, mezquina: nacer, aprender unas cuantas cosas, sufrir, engendrar hijos, asumir responsabilidades, ganar dinero, tener un poco de entretenimiento intelectual y después morirse.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).