Husmeando nuestro interior…

No hay una definición del niño interior como tal. Para algunos, el niño interior es ese “algo” que no terminó de crecer por las circunstancias que se vivieron. Para otros, el niño interior es la parte que permite relajarse y ser uno mismo, ̶expresa Grissel Concha Anaya, psicóloga con especialidad en autoestima, conferencista y tallerista.

Por su lado, Gaby Balderas, psicoterapeuta en Gestalt afirma que el niño interior forma parte de nosotros y nos acompaña a lo largo de la vida ̶A veces, puede reclamar nuestra atención y pedir que lo volteemos a ver. Sabremos que tenemos que trabajar con él y sanarlo cuando en nuestra vida repitamos una situación determinada, aunque digamos que no lo volveremos a hacer. También cuando actuamos de manera infantil, inmadura o irracional ante un hecho “insignificante” o cuando nos sentimos llenos de miedo, de rabia, de pena o dolor. Si alguien no ha contactado con su niño interior herido lo idóneo es que lo haga acompañado por un profesional para que le enseñe cómo hacerlo. Esto es muy importante, porque al abrir puertas no sabemos qué vamos a encontrar. Tal vez nos topemos con un niño abandonado, descuidado o asustado. Quizá hallemos algo que no sabemos qué es, pero que está afectando a la persona en el presente. Una vez que la persona aprende a hacer contacto con ese niño interior y ve que no pasa nada, puede realizar el trabajo con confianza por sí mismo— señala la psicoterapeuta—.

Balderas y Concha afirman que conectarse con el niño interior es un proceso, y como tal lleva tiempo, es necesario primero sensibilizar a la persona, ver para qué se va a establecer contacto con el niño interior, saber que necesidades tiene o qué asuntos quiere resolver. —Aunque este tipo de talleres permiten saber a la persona qué es lo que va a enfrentar, es importante que a partir de allí, busque una terapia más profunda que le posibilite ir a las raíces y trabajar lo que descubrió —señala Grissel Concha. —En la psicoterapia Gestalt la persona va siendo guiada por el profesional para enfrentar asuntos inconclusos. El contacto con el niño interior es gradual. La persona va observando como se va sintiendo conforme hace contacto con su niño —dice Balderas.

Uno de los objetivos de encontrarse con el niño interior es sanar viejas heridas. (Violencia, drogadicción, alcoholismo, abuso sexual, muerte de un ser querido, abandono, maltrato verbal por parte de padres o profesores, burlas de los compañeros, castigos). Si es así, lo aconsejable es tener la ayuda de un profesional. El proceso de sanar el niño interior consiste en reconocer y conectar las experiencias pasadas por muy dolorosas que hayan sido, hacerlas conscientes, liberarlas, cerrar asuntos no resueltos del pasado, perdonarse y perdonar, reparar daños, reconciliarse y estabilizar vivencias sanas y plenas en el área que desea mejorar. —Muchas veces perdemos dimensión del tiempo y del espacio y pensamos que “siempre” hemos estado como estamos hoy, con el mismo cuerpo, la misma estatura, el mismo peso… Es conveniente hacer contacto con el niño interior con la ayuda de una fotografía de aquel entonces. Esto nos va a permitir dimensionar cómo éramos. De niños no teníamos los recursos intelectuales, emocionales, ni físicos para enfrentar la situación que tanto nos ha dañado. El adulto de ahora va a poder sanar esas viejas heridas con nuevas herramientas que le van a permitir disfrutar su presente —dice Concha Anaya —.

Contactar al niño interior, no sólo tiene que ver con sanar heridas añejas, sino con darse la oportunidad de ver la vida “con otros ojos” . Esto implica maravillarse de todo, divertirse, ser espontáneo, reír con facilidad, no tomarse tan en serio (como lo hacen la mayoría de los adultos). En este caso, hablamos de nuestro niño sano. Para “despertarlo”, las psicólogas sugieren sensibilzarnos a través de juegos infantiles como el “resorte” o “almohadazos”, ver películas que nos gustaban cuando éramos pequeños, comer esporádicamente cosas que nos agradaban como pizzas, helados y dulces, comprarnos un juguete, brincar, bailar, cantar, reír o pasear –Es retomar todas estas actividades y ver qué pasa. El niño interior (y los que lo rodean) se regocijan y lo agradecen. Esto nos permite ser más vulnerables y también tener la capacidad de disfrutar más la vida —expresa Grissel Concha—.

Ambas psicólogas están de acuerdo en que contactar al niño interior, a pesar de lo que esto pudiera implicar, pues el resultado será ser mejores adultos, hacernos responsable de nuestra vida, fomentar nuestra autoestima, erradicar pensamientos negativos, ser más seguros de nosotros mismos, tener mayor autoconocimiento y amor propio, disfrutar el presente, buscar diferentes alternativas ante un problema, ser más sonrientes, soñadores, tiernos, flexibles, espontáneos y atrevidos, autoaceptamos y respetarnos. —Estas actitudes nos dan fortaleza. Es un proceso muy nutritivo y enriquecedor. El niño que llevamos dentro es una gran lección de vida— concluyen.

AMAR AL NIÑO INTERIOR

Si no puedes intimar con otras personas, es porque no sabes cómo intimar con tu propio niño interior. El pequeño que hay dentro de ti está dolido y asustado. Ayuda y acompaña a tu niño.

Uno de los asuntos más importantes que necesitamos comenzar a abordar es la curación del olvidado niño interior. Muchos de nosotros nos hemos pasado demasiado tiempo sin hacer caso de nuestro propio niño interior.
Tengas la edad que tengas, hay en tu interior un pequeño que necesita amor y aceptación. Si eres una mujer, por muy independiente que seas, tienes en tu interior a una niña muy vulnerable que necesita ayuda; si eres un hombre, por muy maduro que seas, llevas de todas formas un niño dentro que tiene hambre de calor y afecto. Cada edad que has vivido está dentro de ti, dentro de tu conciencia y de tu memoria. Cuando éramos niños y las cosas iban mal, solíamos pensar que algo no funcionaba bien en nosotros, que teníamos algo malo dentro. Los niños piensan que si pudieran hacer las cosas bien, sus padres (o quien sea) les amarían y no les castigarían ni les pegarían.
Así pues, siempre que el niño o la niña desea algo y no lo obtiene, piensa: «No valgo lo suficiente. Soy anormal, un retrasado». Entonces, cuando nos hacemos mayores rechazamos ciertas partes de nosotros mismos.
A estas alturas de nuestra vida, ahora mismo, es necesario que empecemos a hacernos íntegros y a aceptar cada parte nuestra: la que hacía el tonto, la que se divertía, la que se asustaba, la que era estúpida y boba, la que llevaba la cara sucia.Todas y cada una de nuestras partes.
Creo que por lo general nos desconectamos, nos cerramos, alrededor de los cinco años. Tomamos esa decisión porque pensamos que algo no funciona bien en nosotros y ya no queremos tener nada que ver con ese niño o niña que somos.
También llevamos a nuestros padres dentro. Tenemos en nuestro interior al niño y a sus padres. La mayor parte del tiempo el padre (o la madre) reprende al niño, casi sin parar. Si prestas atención a tu diálogo interno, podrás oír el sermón. Podrás escuchar cómo papá o mamá le dice al niño que está haciendo algo mal o que no sirve para nada.

Lógicamente, entonces comenzamos una guerra con nosotros mismos; empezamos a criticarnos de la misma forma en que éramos criticados: «Eres un estúpido», «No sirves para nada», « Otra vez la has fastidiado». Se convierte en costumbre. Cuando nos hacemos adultos, la mayoría de nosotros no hacemos el menor caso de nuestro niño interior, o lo criticamos igual como nos criticaban. Continuamos con la pauta una y otra vez. (Louise L.Hay)

EL NIÑO INTERIOR HERIDO…

Responde este mini-test y lo sabras.

¿Te gusta hablar de tu infancia?
¿Te molestan los programas para niños?
¿Tienes fotos de tu infancia? ¿Te gusta verlas?
¿Evitas hablar de tu infancia?
¿Haces contacto con tu niño interior?
¿Cuánto hace que no bailas o cantas?
¿Cuánto hace que no cuentas cuentos?
¿Qué tanto te sorprendes con la naturaleza?
¿Te compras dulces, galletas, paletas, helados, pizzas?
¿Piensas mucho en el debo de o tengo que …?
¿Qué necesitas hoy para ti?
¿Piensas en lo que quieres?
¿Te ríes con facilidad?
¿Qué te hace feliz?

Si contestaste que sí a una o más preguntas con ayuda de un profesional puedes cerrar viejas heridas e iniciar un camino a la recuperación.

DESEOS DE ESE NIÑO O NIÑA INTERIOR…

Nuestro niño interior tal vez quiere despertar y volver a reír y a soñar como lo hacia en otros tiempos. Ese niño que de pronto jugaba, compartía, sonreía, y no sabia del dolor, de las heridas, que día a día gastaba toda su energía sin pensar en el futuro ya que no conocía esa palabra, ni podía imaginar a qué se refería cuando algún adulto la pronunciaba.

Ese niño que vive en ti, que vive en mi, que de pronto se quedó dormido porque sintió que no valía la pena estar despierto preso de cosas que desconoce como son las preocupaciones, los problemas laborales, la falta de dinero, las injusticias, el engaño, y todo aquello que te cansa y que también a él lo llenó de cansancio porque lo dejaste de lado, medio olvidado o totalmente o solo lo recordas cuando regresas con tus pensamientos a aquellos momentos en que consideras que fuiste feliz, muy feliz…

Tenemos que despertar a ese niño, necesita estar despierto y volver a reír, porque si él no ríe nosotros tampoco, si él no es feliz nosotros tampoco.

¡¡Vamos!! Es el momento de mirar hacia adentro, y verlo, está ahí esperando que aprendas a vivir este presente que se nos va tan rápido, está en vos esperando que vuelvas a soñar, que algún día grites de felicidad, que sienta que puedes bailar al compás de tu música sin importarte si es tu música preferida. Perdón, amor, y otras tantas palabras endulzan los oídos de ese niño y lo alimentan con caricias en el alma.

No eres más joven ni eres un anciano por la edad cronológica que tengas, eres tan joven como el niño que vive en ti, pero si dejas que siga adormecido, si dejas que ese sueño sea eterno entonces sí podrás tener la vestimenta y el cuerpo de un adolescente pero tu espíritu estará envejecido.

Si hoy vuelves a reír por cualquier cosa que te sucede, si hoy llegas a casa y te pierdes en algo que te alegra, si cuando vas por la calle te da risa el sombrero de alguien que pasa a tu lado, y si al salpicarte los pantalones con barro, te ries porque sientes que los lunares no te quedan bien: la mitad de la batalla está ganada… Lo despertaste y él espera que así seas todos los días, porque es el encargado de mostrarte la felicidad en las pequeñas cosas y eso forma parte del gran misterio de la vida.

CARICIAS PARA EL NIÑO INTERIOR…

Contempla a tu niño interior de la forma que te sea posible y observa qué aspecto tiene y cómo se siente. Tranquilízalo y consuélalo. Pídele disculpas. Dile cuánto lamentas haberlo tenido abandonado. Has estado alejado de él durante demasiado tiempo y ahora deseas compensarlo. Prométele que nunca jamás volverás a abandonarlo. Dile que siempre que lo desee puede acercarse a ti, que tú estarás allí para él. Si está asustado, Abrázalo. Si está enfadado, dile que está muy bien que exprese su enfado. Y, sobre todo, dile que lo amas muchísimo.

Tienes el poder necesario para contribuir a crear el mundo en que tú y tu niño desean vivir. Tienes el poder de tu mente y de tus pensamientos. Mira cómo vas creando un mundo fabuloso. Mira a tu niño relajado, seguro, tranquilo y feliz, riendo y jugando con sus amigos, corriendo libremente, tocando las flores, abrazado a un árbol, cogiendo una manzana del árbol y comiéndosela encantado, jugando con su perro o su gato, balanceándose agarrado de una rama de árbol, riendo alegremente y corriendo hacia ti para abrazarte.

Contempla cómo los dos están sanos y viven en una casa hermosa y segura, cómo se llevan maravillosamente bien con vuestros padres, amigos y compañeros de trabajo, cómo los reciben con alegría dondequiera que vayan. Entre los dos hay un amor especial. Mira el lugar donde deseas vivir y el trabajo que te gustaría tener. Mira a los dos sanos, muy sanos, alegres y libres. !!Y así es!!.

Estas Visualizaciones pretenden ubicarnos en un jardin o lugar maravilloso donde podemos Hallar a nuestro niño o nuestra niña interior.Intentalo; sabras que lo conseguiste cuando te recuerdes como eras de niño o niña.
!!! ENHORABUENA !!!

DEFENDIENDO AL NIÑO INTERIOR…

Vivir en el pasado y repetir esa historia una y otra vez es estar preso en una gran celda que construimos nosotros mismos, y en esa celda a veces fría, otras enorme, otras vacía nos vaciamos, nos sentimos perdidos y por sobre todo nuestro espíritu se congela y nos paralizamos.
Muchas veces dejamos de apreciar los valores de la vida, los que están en el presente y dejamos que se escurran de nuestras manos los momentos más hermosos o maravillosos ya que no nos damos cuenta que están sucediendo hoy porque estamos viviendo en el ayer.
Somos grandes generadores de culpas y nos autocastigamos con ellas una y otra vez… .Si hubiera dicho… Si hubiera hecho… Si hubiera…, y ya pasó de qué sirve hoy lamentarse. Tal vez estamos viviendo y castigándonos por los errores cometidos y ya nada puede hacerse, ya es tarde… Salimos del pozo y como si no pudiéramos vivir de otra forma volvemos cada tanto a visitarlo, y allí nos ensuciamos nuevamente, nos embarramos y entonces ¿de qué sirvió alejarnos y limpiarnos? De nada… para nada.
Debemos enfrentar la vida mirando hacia adelante, el pasado… ya pasó, poco o nada puede hacerse pero sí podemos trabajar con nosotros mismos para que no nos tentemos y cometamos los mismos errores en el presente.
Sería maravilloso que todos podamos despertar a ese niño interior que llevamos dentro. El niño de la alegría, de la carcajada espontánea, de la caricia sentida… Ese niño que no está muerto, sólo está dormido y que necesita que nosotros hagamos algo para que su sueño no sea un sueño eterno.
Volvamos a ese momento tan hermoso de nuestra infancia, despertemos a nuestro niño interior, vivamos como él nos enseñó, disfrutemos de la vida y no pensemos en el pasado una y otra vez…Ese niño no lo hace sólo, siente, ama y sueña sin mirar atrás, sin pensar si disgustará a alguien con su manera de vivir, sin reparar si daña o acaricia, sólo vive y se entrega a la vida porque para él la vida es hoy: este presente.
(Graciela de Filippis).

BIENVENIDA AL NIÑO…

Colócate la mano sobre el corazón y cierra los ojos. Ahora permítete no solamente ver sino ser tu niño interior. Por tu voz hablan tus padres que le dan la bienvenida a su llegada al mundo y a su vida. Escúchales decir:

Nos sentimos tan felices de que hayas venido. Te hemos estado esperando. Hemos deseado tanto que vinieras a formar parte de nuestra familia. Eres muy importante para nosotros. Nos sentimos felices de que seas un niño. Nos sentimos felices de que seas una niño. Amamos lo único y especial que hay en ti. La familia no sería la misma sin ti. Te amamos, Queremos abrazarte. Deseamos ayudarte a crecer para que seas lo que eres capaz de ser. No tienes por qué ser como nosotros. Has de ser tú mismo. Eres tan hermoso, tan inteligente, tan creativo. Es un placer tan grande para nosotros tenerte aquí. Te amamos más que a nada en el mundo. Gracias por escoger a nuestra familia. Eres bienaventurado y nos bendices al venir. Te amamos. Realmente te amamos.

Que tu niño pequeño asimile estas palabras como verdaderas. Procura disponer de un momento cada día para abrazarte y decirte estas palabras. Puedes decírtelas mirándote al espejo. Puedes decírtelas abrazando a un amigo.
Dite a ti mismo todas las cosas que deseabas que tus padres te dijeran. Tu niño pequeño necesita sentirse amado y deseado. Dale lo que necesita. No importa la edad que tengas, ni si estás enfermo o asustado, tu niño pequeño necesita sentirse amado y deseado. Recítale a menudo: «Te deseo y te amo». Esto es verdad también para ti. El Universo te desea aquí y ése es el motivo de que estés aquí. Siempre has sido amado y siempre los serás, durante toda la eternidad. Puedes vivir feliz eternamente. Y así es.

Despierta al Niño Interior… ¡Hoy es el Dia!

Vivir en el pasado y repetir esa historia una y otra vez es estar preso en una gran celda que construimos nosotros mismos, y en esa celda a veces fría, otras enorme, otras vacía nos vaciamos, nos sentimos perdidos y por sobre todo nuestro espíritu se congela y nos paralizamos.

Muchas veces dejamos de apreciar los valores de la vida, los que están en el presente y dejamos que se escurran de nuestras manos los momentos más hermosos o maravillosos ya que no nos damos cuenta que están sucediendo hoy porque estamos viviendo en el ayer.
Somos grandes generadores de culpas y nos autocastigamos con ellas una y otra vez… Si hubiera dicho… Si hubiera hecho… Si hubiera… y ya pasó de qué sirve hoy lamentarse. Tal vez estamos viviendo y castigándonos por los errores cometidos y ya nada puede hacerse, ya es tarde… Salimos del pozo y como si no pudiéramos vivir de otra forma volvemos cada tanto a visitarlo, y allí nos ensuciamos nuevamente, nos embarramos y entonces ¿de qué sirvió alejarnos y limpiarnos? De nada… para nada.
Debemos enfrentar la vida mirando hacia adelante, el pasado… ya pasó, poco o nada puede hacerse pero sí podemos trabajar con nosotros mismos para que no nos tentemos y cometamos los mismos errores en el presente.
Sería maravilloso que todos podamos despertar a ese niño interior que llevamos dentro. El niño de la alegría, de la carcajada espontánea, de la caricia sentida… Ese niño que no está muerto, sólo está dormido y que necesita que nosotros hagamos algo para que su sueño no sea un sueño eterno.
Volvamos a ese momento tan hermoso de nuestra infancia, despertemos a nuestro niño interior, vivamos como él nos enseñó, disfrutemos de la vida y no pensemos en el pasado una y otra vez… Ese niño no lo hace, sólo siente, ama y sueña sin mirar atrás, sin pensar si disgustará a alguien con su manera de vivir, sin reparar si daña o acaricia, sólo vive y se entrega a la vida porque para él la vida es hoy: este presente. (Graciela de Filippis).

8 comentarios sobre “Husmeando nuestro interior…

  1. gracias fue de verdead de mecha ayuda hacer este ejercicio que dios los bendiga mecho y que sigan ayudando a mucho mas gente que como yo estaba en un profundó agujero, p gracias.ero mediero mucha paz y alegría

    Me gusta

  2. No sabía cuanto podía ayudar a esa niña tan herida y lastimada; desconocía que su ser protector, aquel que repararía todo acto de injusticia y dolor, se encontraria en mi ser actual, en el adulto que soy hoy. Practicaré encuentros con mi niña interior con mayor frecuencia, para ayudarla a sanar.
    Infinitamente gracias!

    Me gusta

    1. Hola Mane. Me encanta que hayas reflexionado sobre este asunto de importancia. Cuidar ese niño(a), es una tarea permanente, ahora como Adultos nos corresponde ser su protector; así sanaremos.¡ Dios contigo siempre!

      Me gusta

    1. Hola Claudia. Me alegra que te haya gustado el enfoque sobre este tema. Muchas veces olvidamos que en nosotros yace un(a) niño(a) a quien nos toca cuidar, amar y proteger. Que nuestras reacciones, sentimientos, y emociones.de adultos, son un reflejo de lo que vivimos siendo niños. Al reconocer que así es, tratamos de orientar nuestras conductas futuras hacia esta tarea. ¡Dios nos iluminara como hacerlo!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s