Reflexión 25 de Junio: Dense cuenta de que son violentos

El animal es violento. Los seres humanos, que son el resultado del animal, también son violentos; forma parte de su naturaleza el ser violentos, irascibles, celosos, envidiosos, buscar el poder, la posición, el prestigio y demás, dominar, agredir. El hombre es violento -esto se ha demostrado en miles de guerras- y ha desarrollado una ideología que él califica de «no-violencia» […]. Y cuando hay violencia de hecho, como una guerra entre este país y el país vecino, todos quedan implicados en ella. Les gusta. Ahora bien, cuando son de hecho violentos y alimentan un ideal de no-violencia, tienen un conflicto. Están siempre tratando de volverse no violentos, lo cual forma parte del conflicto. Se disciplinan con el fin de no ser violentos y eso implica, nuevamente, conflicto, fricción. De modo que,
cuando son violentos y tienen el ideal de no-violencia, son esencialmente violentos. Lo primero que deben hacer es darse cuenta de que son violentos, no tratar de volverse no violentos. Vean la violencia tal como es, no traten de interpretarla a su modo, no la disciplinen, no intenten vencerla ni reprimirla; véanla como si estuvieran viéndola por primera vez. Eso implica mirarla sin que intervenga ningún pensamiento. Ya he explicado qué entendemos por mirar con inocencia un árbol: es mirarlo sin la imagen. De igual modo, ustedes tienen que mirar la violencia sin la imagen contenida en la palabra misma. Mirarla sin ningún movimiento del pensar es mirarla como si la estuvieran viendo por primera vez, es decir, mirándola con inocencia.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 26 de Mayo: La libertad respecto del condicionamiento

El deseo de liberarnos del condicionamiento sólo fomenta el condicionamiento. Pero si, en vez de tratar de reprimir el deseo, comprendemos todo el proceso del deseo, en esa comprensión misma llegamos a liberarnos del condicionamiento. La libertad respecto del condicionamiento no es un resultado directo. ¿Comprende? Si emprendo deliberadamente la tarea de liberarme de mi condicionamiento, ese deseo crea su propio condicionamiento. Puedo destruir una forma de condicionamiento, pero quedo atrapado en otra. En cambio, si comprendo el deseo mismo, que incluye el deseo de liberarme, entonces esa misma comprensión destruye todo condicionamiento. La libertad respecto del condicionamiento es un producto secundario; no es importante. Lo que importa es comprender qué es lo que da origen al condicionamiento.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 23 de Mayo: Estar libres del «yo»

Para liberar a la mente de todo condicionamiento, debemos ver la totalidad de éste sin que intervenga el pensar. Esto no es un asunto difícil; experimenten con ello y lo verán. ¿Alguna vez ven algo sin el pensamiento? ¿Alguna vez han observado, escuchado sin introducir en ello todo el proceso de la reacción? Dirán que es imposible ver algo sin que intervenga el pensamiento. Cuando dicen eso, ya se han bloqueado a causa del pensamiento, porque el hecho es que no lo saben.
¿Puedo, pues, mirar, puede la mente darse cuenta de su condicionamiento? Pienso que puede. Por favor, experimenten. ¿Puede cada uno de ustedes ser consciente de que es hindú, socialista, comunista, esto o aquello, sólo darse cuenta de eso sin decir que está bien o está mal? Debido a que es una tarea tan difícil el acto de ver, simplemente ver, decimos que es imposible. Yo digo que sólo cuando nos damos cuenta, sin reacción alguna, de esta totalidad de nuestro ser, sólo entonces, el condicionamiento llega a su fin de manera completa y profunda, lo cual implica estar realmente libres del «yo».

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 16 de Abril: El amor es incapaz de amoldarse

El amor no es una cosa de la mente, ¿verdad? No es tan sólo el acto sexual. El amor es algo que la mente no puede concebir; es algo que no puede ser formulado. Y ustedes se relacionan sin amor, se casan sin amor. Por consiguiente, en ese matrimonio «se amoldan» el uno al otro. ¡Linda expresión! Se amoldan el uno al otro, lo cual es, obviamente, un mero proceso mental, intelectual, ¿no es así? Todo amoldamiento lo es. Pero el amor es, por cierto, incapaz de amoldarse. Ustedes saben, señores, que si aman a alguien no hay «amoldamiento» ¿verdad? Sólo hay comunión completa. Únicamente cuando no hay amor comenzamos a amoldarnos. Y a este amoldamiento lo llamamos matrimonio. De aquí que el matrimonio fracase, porque es la fuente misma del conflicto, una batalla entre dos personas. Es un problema extraordinariamente complejo, como todos los problemas, pero más aún a causa de la fuerza que tienen los apetitos, los instintos. Por lo tanto, una mente que tan sólo se está amoldando jamás puede ser casta. Una mente que busca la felicidad por medio del sexo jamás será casta. Aunque en ese acto puedan experimentar momentáneamente la abnegación del «yo», el olvido de sí mismos, la persecución misma de esa felicidad, persecución que es cosa de la mente, hace que ésta carezca de castidad. La castidad surge a la existencia sólo cuando hay amor.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 15 de Abril: Examinando el matrimonio

Estamos tratando de comprender el matrimonio, en el cual están implicados la relación, el amor, el compañerismo, la comunión. Obviamente, si no hay amor, el matrimonio se convierte en una desgracia, ¿verdad? Se vuelve mera satisfacción mutua. Amar es una de las cosas más difíciles que hay, ¿no es así? El amor puede nacer y existir tan sólo en ausencia del «yo». Sin amor, la relación es penosa; por gratificante o por superficial que sea, nos conduce al aburrimiento, a la rutina, al hábito con todas sus implicaciones. En consecuencia, los problemas sexuales adquieren suma importancia. Al examinar el matrimonio, si es necesario o no, uno debe primero comprender el amor. Por cierto, el amor es casto, sin amor uno no puede ser casto; puede ser célibe -hombre o mujer-, pero si no hay amor eso no es ser casto, no es ser puro. Si uno tiene un ideal de castidad, es decir, si quiere llegar a ser casto, tampoco en ello hay amor, porque eso es meramente el deseo de convertirse en algo que uno considera noble, creyendo que eso le ayudará a encontrar la realidad; ahí no hay amor en absoluto. Al igual que el libertinaje, que sólo lleva a la degradación y a la desdicha, la persecución de un ideal tampoco es casta. Ambos excluyen el amor, ambos implican llegar a ser alguna cosa, complacerse en algo; por lo tanto, uno es el que se vuelve importante, y donde «uno» es lo importante, no existe el amor.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 6 de Abril: Morir para las pequeñas cosas

¿Han tratado ustedes de morir voluntariamente, no forzadamente, para un placer? Por lo general, cuando uno muere no desea hacerlo; la muerte viene y nos lleva; no es un acto voluntario, excepto en el suicidio. ¿Pero alguna vez han tratado de morir voluntariamente, fácilmente, han tenido esa sensación de abandonar un placer? ¡Obviamente, no! Al presente, sus idea les, sus placeres, sus ambiciones son las cosas que dan a la vida la así llamada significación, pero no tienen significación alguna. Es el «yo» el que les está dando significación. La vida es el vivir, es abundancia, plenitud, entrega de sí mismo; no es sentir que «yo» tengo significación. Eso es tan sólo un concepto. Si ustedes experimentan muriendo para las pequeñas cosas, eso es suficiente. Sólo mueran para los pequeños placeres, háganlo con facilidad, cómodamente, con una sonrisa; eso basta porque entonces verán que su mente es capaz de morir para muchas cosas, morir para todos los recuerdos. Las máquinas, las computadoras, están tomando a su cargo las funciones de la memoria, pero la mente humana es algo más que un hábito meramente mecánico de asociación y memoria. Sin embargo ella no puede ser «algo más» si no muere para todo cuanto conoce.
Ahora bien, para ver la verdad de todo esto, es esencial una mente joven, una mente que no se limite a funcionar en el campo del tiempo. La mente joven muere para todas las cosas. ¿Pueden ver la verdad de eso inmediatamente, percibirla en el instante? Quizá no alcancen a ver todo el significado extraordinario de ello, su inmensa sutileza, la belleza de ese morir, su riqueza, pero aun el simple escuchar al respecto siembra la semilla, y la significación de estas palabras echa raíces, no sólo en el nivel superficial, consciente, sino a través de todo el inconsciente.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 5 de Abril: ¿Por qué no debería uno sentir placer?

Vemos una bella puesta del sol, un árbol hermoso, el movimiento amplio y curvo de un río, o un bello rostro, y mirar eso nos da un gran placer, nos deleita. ¿Qué hay de malo en ello? A mí me parece que la confusión y la desdicha empiezan cuando ese rostro, ese río, esa nube, esa montaña se convierten en un recuerdo, y ese recuerdo exige entonces una continuidad mayor del placer; deseamos que tales cosas se repitan. Todos conocemos esto. He tenido cierto placer, o usted ha experimentado cierto deleite en algo, y queremos que eso se repita. Ya sea que se trate de algo sexual, artístico, intelectual, o de otro carácter, queremos que se repita; y yo pienso que ahí es donde el placer comienza a nublar la mente y a crear valores falsos, irreales.
Lo que importa es comprender el placer, no tratar de librarnos de él; eso es demasiado tonto. Nadie puede librarse del placer. Pero es esencial comprender la naturaleza y estructura del placer; porque si nuestra vida es tan sólo placer, y eso es lo que deseamos, entonces con el placer llegan la desdicha la confusión, las ilusiones, los valores falsos que creamos, en consecuencia, no hay claridad
.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).