Reflexión 28 de Julio: Liberarse del sufrimiento

¿Quién está, ahora mismo, sufriendo?
¿Quién es el que está molesto con la situación presente?
¿Quién quiere ahora liberarse de sus problemas presentes?
Cuando, en esos días, trataba de encontrar respuesta a todas estas cuestiones, cuando trataba de ver si existe alguien que sufre, es decir, alguien que pu- diera liberarse de su sufrimiento, no encontré nada más que la búsqueda; es decir, no “encontré” absolutamente nada.
Sí. Y el sufrimiento del que trato de escapar es el mismo “yo” que está intentando huir.

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 20 de Julio

Este es el final del sufrimiento, porque es el final del “yo” que sufre. Pero ello no significa que el sufrimiento no pueda todavía presentarse, sino tan sólo que, en el caso de que se presente, no se presentará ante alguien y, por tanto no podrá realmente ser llamado “sufrimiento”, por sólo alguien podría dar un nombre al sufrimiento y, en esa nominación, crearlo.
Nosotros somos los que creamos el mismo sufrimiento del que tanto nos esforzamos en desembarazarnos. Pero éste no es un nuevo mensaje porque, hace ya miles de años, el Buda se refirió claramente a él.
Decir que hemos creado nuestro propio sufrimiento implica que después de haberlo “comprendido” podemos, si nos esforzamos, acabar con él. Pero tal cosa es imposible, porque esa misma idea es la responsable del sufrimiento.
¿Existiría acaso el sufrimiento si no hubiera alguien que lo conociera como tal? ¿Habría sufrimiento si no hubiera nadie que quisiera desembarazarse de él?
¿Existe acaso el sufrimiento separado el deseo de liberarse del sufrimiento?. Todo lo que hay es esto, es decir, esta apariencia presente. Y en esta apariencia presente también puede haber dolor físico. Pero el dolor físico sencillamente no es un problema. No lo es, al menos hasta que el “yo” entra en escena y le llama “dolor”. Y con esa etiqueta llega también la implicación de que la experiencia presente es desagradable y la necesidad de desembarazarnos de ella.
Y eso, precisamente, es el sufrimiento. Resistencia es sufrimiento. De modo que resistirnos a la resistencia (el objetivo de la mayoría de las llamadas prácticas espirituales) no hace más que alentar e intensificar el problema

(Jeff Foster de su Libro MÁS ALLÁ DEL DESPERTAR- El final de la búsqueda espiritual).

Reflexión 2 de Abril: La verdad del deseo

Tenemos que comprender el deseo; y es muy difícil comprender algo que es tan vital, tan exigente, tan apremiante, porque en la satisfacción misma del deseo se engendra la pasión, con el placer y dolor que la acompañan. Y si uno ha de comprender el deseo, es evidente que no debe haber opciones. Uno no puede juzgar el deseo como bueno o malo, noble o innoble, ni decir: «Conservaré este deseo y rechazaré aquel otro». Todo eso debe ser descartado si hemos de descubrir la verdad del deseo -su belleza, su fealdad o cualquier cosa que el deseo pueda ser-.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 1 de Abril: Sólo hay anhelo

No hay una entidad separada del anhelo; sólo hay anhelo, no «uno» que anhela. El anhelo adopta diferentes máscaras en diferentes ocasiones, dependiendo ello de sus intereses. El recuerdo de estos intereses variables se encuentra con lo nuevo y eso genera conflicto; así nace «el que opta», quien se establece a sí mismo como una entidad separada y distinta del anhelo. Pero la entidad no es diferente de sus cualidades. La entidad que trata de llenar su vacuidad, su insuficiencia, su soledad, o que intenta escapar de ellas, no es diferente de aquello que ella está eludiendo; es eso. No puede escapar de sí misma; todo lo que puede hacer es comprenderse a sí misma. Ella es su soledad, su vacuidad; y en tanto las considere como algo separado de sí misma, vivirá en la ilusión y en un conflicto interminable. Cuando experimente directamente que ella es su propia soledad, sólo entonces podrá liberarse del miedo. El miedo existe únicamente en relación con una idea, y la idea es la respuesta de la memoria como pensamiento. El pensamiento es el resultado de la experiencia; y aunque puede reflexionar sobre la vacuidad, tener sensaciones al respecto, no puede conocer la vacuidad de manera directa. La palabra soledad, con sus recuerdos de dolor y miedo, impide experimentar la soledad de un modo nuevo, fresco. La palabra es memoria, y cuando la palabra ya ha dejado de ser importante, entonces la relación entre el experimentador y lo experimentado es por completo diferente: esa relación es directa y no a través de la palabra, del recuerdo. Entonces, el experimentador es la experiencia; sólo eso nos libera del miedo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 30 de Marzo: ¿Cómo miro la furia?

Obviamente, la miro como un observador que está furioso. Digo: «Estoy furioso». En el instante de la furia no hay un «yo», el «yo» interviene inmediatamente después, lo cual implica tiempo. Puedo mirar el hecho sin el factor del tiempo, que es pensamiento, que es la palabra? Esto es posible cuando hay un mirar sin el observador. Vea adonde ello me ha conducido. Ahora comienzo a percibir un modo de mirar, de percibir sin la opinión, sin la conclusión, sin juzgar ni condenar. Por lo tanto, percibo que puede haber un «ver» sin el pensamiento, que es la palabra. De esta forma, la mente está más allá de los asideros de las ideas, del conflicto de la dualidad y todo lo demás. Entonces, ¿puedo mirar el miedo, mirarlo no como un hecho aislado?…
Si usted aísla un hecho, eso no ha abierto la puerta a todo el universo de la mente; entonces volvamos al hecho y comencemos otra vez, a fin de que usted mismo empiece a ver lo extraordinario de la mente, de modo tal que tenga la llave, que pueda abrir la puerta de ese universo e irrumpir en él […].
… Al considerar un miedo, el miedo a la muerte, el miedo al vecino, el miedo a su esposa que lo domina (usted conoce todo el asunto de la dominación), ¿abrirá eso la puerta? Eso es todo lo que importa -no cómo librarnos de ello-, porque en el instante en que abre usted la puerta, el miedo ha sido eliminado por completo. La mente es el resultado del tiempo, y el tiempo es la palabra; ¡qué extraordinario es reflexionar sobre ello! El tiempo es pensamiento; el pensamiento es el que engendra el miedo a la muerte; y el tiempo, que es pensamiento, tiene en sus manos todas las intrincaciones y sutilezas del miedo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión del Dia: 7 de Noviembre

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CUANDO CREAS UN PROBLEMA, creas dolor. Basta con hacer una simple elección, con tomar una simple decisión: pase lo que pase, no generaré más dolor para mí mismo. No me crearé más problemas.
Aunque es una elección simple, también es muy radical. No podrás tomar esa decisión a menos que estés realmente muy harto de sufrir y consideres que ya has tenido suficiente. Pero tampoco podrás mantenerla a menos que hayas accedido al. poder del ahora. Si no generas más dolor para ti mismo, tampoco lo generaráspara los demás. Y tampoco contaminarás la hermosa Tierra, tu espacio interno, ni el psiquismo colectivo con la negatividad de los problemas.
Si surge una situación que tienes que afrontar ahora, la acción surgida de tu conciencia del momento presente será clara e incisiva. También es más probable que sea efectiva. No será una reacción surgida de tu condicionamiento mental previo, sino una respuesta intuitiva a la situación. En ciertos casos en los que la mente ligada al tiempo reaccionaría, te parecerá más eficaz no hacer nada y simplemente permanecerás centrado en el ahora.

(Eckhart Tolle de su Libro Practicando El Poder del Ahora).

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Dia 146: Ilusiones de Satisfacción

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Solo al ser un Buda existe satisfacción; las demás formas de satisfacción son meros consuelos, un simple confort en el máximo de los casos, ilusiones creadas por la mente.

Vivir constantemente en la insatisfacción es tan doloroso que la mente crea ilusiones de satisfacción; esas ilusiones mantienen en marcha a la gente, la ayudan. Si os lleváis todas las ilusiones, una persona no dispondrá de ningún motivo para vivir ni siquiera durante un momento más. Son necesarias. En la inconciencia, las ilusiones son obligatorias, porque a través de ellas creamos falsos significados en la vida, y naturalmente, hasta que lo real haya sucedido, debemos continuar creando significados falsos. Cuando una persona se harta de un falso significado, crea otro. Cuando se harta del dinero, se traslada a la política; cuando se harta de la política, empieza a trasladarse a otra cosa. Hasta la así llamada religión no es más que una ilusión sutil.
La religión verdadera no tiene nada que ver con las así llamadas religiones: el cristianismo, el hinduismo, el islam. La religión verdadera es la destrucción de todas las ilusiones. Es vivir en insatisfacción, en profundo sufrimiento, en absoluto dolor, y buscar lo real.
El sendero es de gran dolor y solo unos pocos lo alcanzan, porque en primer lugar las personas no pueden lanzarse a él; no pueden aceptar el dolor de la vida, pero ese dolor es la fuente de todo crecimiento. Ver la verdad desnuda del todo -sin evitarla ni huir de ella, mirándola de frente- es el comienzo de la inteligencia, el comienzo de la atención, el inicio de la conciencia.

(DÍA A DÍA, 365 meditaciones para el aquí y el ahora de Osho).

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