Reflexión 4 de Julio: La felicidad no es sensación

La mente jamás puede encontrar la felicidad. La felicidad no es, como lo es la sensación, una cosa que pueda perseguirse y encontrarse. La sensación podemos encontrarla una y otra vez, porque siempre la perdemos; pero la felicidad no puede ser encontrada. La felicidad que recordamos es tan sólo una sensación, una reacción a favor o en contra del presente. Lo que se ha terminado no es la felicidad; la experiencia de felicidad que se ha acabado es sensación, porque el recuerdo es el pasado y el pasado es sensación. La felicidad no es sensación […].
Lo que conocemos es el pasado, no el presente; y el pasado es sensación, reacción, memoria. Recordamos que fuimos felices. ¿Puede el pasado decir qué es la felicidad? Puede rememorarla, pero no revivirla. El reconocimiento no es la felicidad; saber qué es ser feliz no es felicidad. El reconocer algo es la respuesta de la memoria; ¿puede la mente, el complejo de recuerdos, experiencias, ser feliz alguna vez? El reconocimiento mismo impide el experimentar.
Cuando usted está consciente de que es feliz, ¿hay felicidad? Cuando hay felicidad, ¿es consciente de ella? La conciencia llega sólo con el conflicto, el conflicto de recordar lo «más». Donde hay conflicto no existe la felicidad. El conflicto está donde está la mente. El pensamiento en todos los niveles es la respuesta de la memoria, y así el pensamiento engendra invariablemente conflicto. El pensamiento es sensación, y la sensación no es felicidad. Las sensaciones están siempre buscando satisfacerse. El objetivo es la sensación, pero la felicidad no es un objetivo; no es posible ir en busca de ella.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

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Reflexión 3 de Julio: No podemos perseguir la felicidad

¿Qué entienden ustedes por felicidad? Algunos dirán que la felicidad consiste en obtener lo que deseamos. Uno desea un auto, lo obtiene y es feliz. Desea un sari o alguna otra indumentaria; deseo ir a Europa y, si puedo hacerlo, soy feliz. Quiero ser el más grande de los políticos y, si lo consigo, soy feliz; si no lo consigo, soy desdichado. Así, lo que ustedes llaman felicidad es obtener lo que desean, el logro o el éxito, llegar a ser nobles; en una palabra,
conseguir alguna cosa que desean. En tanto deseen algo y puedan obtenerlo, son perfectamente felices, no se sienten frustrados; pero si no pueden conseguir lo que desean, comienza la infelicidad. Esto es lo que nos interesa a todos, no sólo al rico y al pobre. Tanto el rico como el pobre desean obtener algo para sí mismos, para su familia, para la sociedad; y si algo les impide hacerlo, si algo les detiene, se sentirán desdichados. No estamos discutiendo esto no decimos que los pobres no deberían tener lo que desean. Ese no es el problema. Estamos intentando descubrir qué es la felicidad y si la felicidad es algo de lo cual estamos conscientes. En el instante en que estamos conscientes de que somos felices, ¿es felicidad eso? Tan pronto tenemos conciencia de que somos felices, eso ya no es felicidad. En el momento en que tenemos conciencia de que somos humildes, no somos humildes. Así pues, la felicidad no es cosa que podamos perseguir: llega. Pero si la buscamos, nos evadirá.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 2 de Julio: Uno debe ir muy a lo profundo para conocer el júbilo

Muy pocos de nosotros disfrutamos plenamente de algo. Es muy pequeño el júbilo que nos despierta la visión de una puesta del sol, o ver a una persona atractiva, o a un pájaro en vuelo, o un árbol hermoso, o una bella danza. No disfrutamos verdaderamente de nada. Miramos algo; ello nos entretiene o nos excita, tenemos una sensación que llamamos gozo. Pero el disfrute pleno de algo es mucho más profundo, y esto debe ser investigado y comprendido.
A medida que envejecemos, aunque queremos disfrutar de las cosas, lo mejor ya nos ha abandonado; deseamos deleitarnos con otra clase de sensaciones: pasiones, lujuria, poder, posición. Aunque sean superficiales, éstas son las cosas normales de la vida; no son para ser condenadas ni justificadas, sino que debemos comprenderlas y darles su exacto lugar. Si uno las condena por carentes de valor, por sensuales, estúpidas o poco espirituales, destruye todo el proceso del vivir…
Para conocer el júbilo, uno debe ir mucho más a lo profundo. El júbilo no es mera sensación. Requiere un refinamiento extraordinario de la mente, pero no el refinamiento del «yo» que acumula más y más para sí mismo. Un «yo» así, un hombre así, jamás podrá comprender este estado de regocijo en el que no existe el «uno» que se regocija. Tenemos que comprender esta cosa extraordinaria; de lo contrario, la vida se vuelve muy trivial, superficial, mezquina: nacer, aprender unas cuantas cosas, sufrir, engendrar hijos, asumir responsabilidades, ganar dinero, tener un poco de entretenimiento intelectual y después morirse.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 30 de Junio: Usted se convierte en aquello mismo contra lo que combate

Usted se convierte en aquello mismo contra lo que combate, no hay duda […]. Si yo estoy furioso y usted me enfrenta con furia, ¿cuál es el resultado? Más furia. Usted se ha convertido en aquello que soy yo. Si soy malo y usted me combate con el mal, significa que también usted se vuelve malo, por justo que pueda sentirse. Si soy brutal y usted usa métodos brutales para vencerme, entonces se ha vuelto tan brutal como yo. Y esto es lo que hemos hecho durante miles de años. Por cierto, hay una manera de abordar esto, distinta a la de enfrentarse con odio al odio. Si uso métodos violentos para calmar la furia que hay en mí, entonces estoy usando malos medios para un buen fin y, debido a eso, el buen fin deja de ser tal. De este modo no hay comprensión, no trasciende la furia. La furia debe ser estudiada con tolerancia y comprendida; no puede ser vencida por medios violentos. Ella puede ser el resultado de muchas causas y, sin comprenderlas, no hay manera de escapar de la furia.
Nosotros hemos creado al enemigo, al bandido, y el hecho de convertirnos nosotros mismos en el enemigo, de ninguna manera origina el fin de la hostilidad. Tenemos que comprender la causa de la hostilidad y dejar de alimentarla con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Esta es una tarea ardua que requiere constante percepción alerta de nosotros mismos y una inteligente flexibilidad, porque aquello que somos, eso es la sociedad, el Estado. El enemigo y el amigo son el resultado de nuestro pensamiento y nuestra acción. Somos los responsables de crear enemistad; por eso es más importante darnos cuenta de nuestros propios pensamientos y actos que interesarnos en el enemigo y el amigo, porque cl recto pensar pone fin a la división. El amor trasciende al amigo y al enemigo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 29 de Junio: Destruir el odio

Vemos actualmente cómo el mundo del odio recoge su cosecha. Este mundo del odio ha sido creado por nuestros padres y sus antecesores, así como por nosotros. De este modo, la ignorancia se extiende indefinidamente hacia el pasado. No ha surgido a la existencia por sí misma. Es el resultado de la ignorancia humana, es un proceso histórico, ¿verdad? Nosotros como individuos hemos cooperado con nuestros antepasados, quienes, con sus antecesores, pusieron en marcha este proceso de odio, miedo, codicia y demás. Ahora bien, como individuos, nosotros pertenecemos a este mundo del odio, en tanto nos entreguemos, individualmente, a él.
El mundo es, por consiguiente, una extensión de nosotros mismos. Si usted, como individuo, desea destruir el odio, entonces, como individuo, debe dejar de odiar. Para destruir el odio, usted mismo debe disociarse del odio en todas sus formas, groseras y sutiles; en tanto esté preso en ellas, forma parte de ese mundo de ignorancia y miedo. Entonces el mundo es una extensión de usted mismo, es usted mismo duplicado y multiplicado. El mundo no existe aparte del individuo. Puede existir como una idea, como un Estado, como una organización social, pero para llevar a cabo esa idea, para hacer funcionar esa organización social o religiosa, tiene que existir el individuo. La ignorancia de éste, su codicia y su miedo, mantienen la estructura de ignorancia, codicia y odio. Si el individuo cambia, ¿puede influir en el mundo, el mundo del odio, de la codicia etc.? […]. El mundo es una extensión de uno mismo, en tanto uno sea irreflexivo y esté atrapado en la ignorancia, el odio, la codicia; pero cuando uno es serio, reflexivo y está alerta, no sólo se disocia de las terribles causas que crean pesadumbre y dolor, sino que en esa comprensión hay también plenitud, totalidad.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexion 28 de Junio: El hecho es que somos violentos

Todos vemos la importancia de que la violencia llegue a su fin. Y ¿de qué modo puedo yo, como individuo, estar libre de la violencia, no sólo superficialmente, sino internamente y de manera total, completa? Si el ideal de no-violencia no liberará de la violencia a la mente, ¿ayudará, entonces, a disolver la violencia el hecho de que analicemos su causa?
Después de todo, éste es uno de nuestros principales problemas, ¿no es así? Todo el mundo se halla atrapado en la violencia, en las guerras; la estructura misma de nuestra sociedad adquisitiva es esencialmente violenta. Y si usted y yo como individuos hemos de estar libres de la violencia -totalmente libres, en lo interno, no sólo superficial o verbalmente-, entonces, ¿cómo procede uno al respecto sin volverse egocéntrico?
Comprende el problema, ¿no es así? Si me intereso en liberar de la violencia a la mente y practico una disciplina con el fin de controlar la violencia y cambiarla en no-violencia, es obvio que eso origina un pensar y una actividad
que se centran en el ego, porque mi mente está concentrada todo el tiempo en desembarazarse de una cosa y adquirir otra. No obstante, veo la importancia de que la mente esté por completo libre de violencia. Entonces, ¿qué he de hacer? No es cuestión de cómo hace uno para no ser violento. El hecho es que somos violentos, y preguntar: «¿Cómo hago para no ser violento?», lo único que consigue es crear el ideal, que a mí me parece algo completamente inútil. Pero si uno es capaz de mirar la violencia y comprenderla, entonces quizás haya una posibilidad de resolverla totalmente.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 27 de Junio: La principal causa de violencia

La principal causa de violencia, a mí entender, es que cada uno de nosotros, internamente, psicológicamente, busca la seguridad. En cada uno de nosotros el impulso por la seguridad psicológica -esa sensación interna de estar a salvo- se proyecta en la exigencia de seguridad externa. Internamente, cada uno de nosotros quiere estar seguro, tener certidumbre acerca de todo. Por eso tenemos todas estas leyes matrimoniales, a fin de que podamos poseer a una mujer, o a un hombre y, de ese modo, poder sentirnos seguros en nuestra relación. Si esa relación es atacada, nos volvemos violentos; tal violencia tiene origen en la exigencia psicológica, interna, de sentirnos seguros en nuestras relaciones con todo. Pero en ninguna relación hay tal cosa como la certidumbre, la seguridad. Internamente, psicológicamente, nos gustaría estar seguros, pero la seguridad permanente no existe […].
Todas éstas son, pues, causas que contribuyen a la violencia tan generalizada e inmanejable en todo el mundo. Pienso que todo aquel que haya observado, aunque sea un poco, lo que está sucediendo en el mundo, y especialmente en este infortunado país [India], también puede, sin un gran estudio intelectual, observar y descubrir en sí mismo esas cosas que, proyectadas exteriormente, son las causas de esta brutalidad extraordinaria, de esta insensibilidad, de esta indiferencia y violencia que nos rodean.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).