Reflexión 25 de Abril: Pasión por todo

La mayoría de nosotros emplea la pasión sólo en relación con una cosa: el sexo; o bien uno sufre apasionadamente, o trata de resolver ese sufrimiento. Pero yo uso la palabra pasión en el sentido de un estado de la mente, un estado del ser, un estado de nuestra esencia interior -si es que hay tal cosa- que siente con mucha fuerza, que es altamente sensible, tan sensible a la suciedad, a la escualidez, a la pobreza, como a las enormes riquezas con su corrupción, a la belleza de un árbol, de un pájaro, del fluir del río, del estanque que refleja sobre sí el cielo nocturno. Es indispensable sentir todo esto intensamente, enérgicamente. Porque sin pasión la vida se torna vacua, superficial, y no tiene mucho sentido. Si usted no puede ver la belleza de un árbol y amar ese árbol, si no puede sentir afecto por él, usted no está viviendo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 24 de Abril: Belleza más allá del sentimiento

Sin pasión, ¿cómo puede haber belleza? No me refiero a la belleza de cuadros, edificios, de mujeres maquilladas y todas esas cosas. Éstas tienen sus propias formas de belleza. Una cosa producida por el hombre, como una catedral, un templo, una pintura, un poema o una estatua, puede o no ser bella. Pero existe una belleza que está más allá del sentimiento y del pensamiento; ésta no puede ser realizada, comprendida o conocida si no hay pasión. Así que no interprete mal la palabra pasión. No es una fea palabra; no es una cosa que uno pueda adquirir en el mercado o de la cual pueda hablar románticamente. No tiene nada que ver con la emoción, con el sentimiento. No es una cosa «respetable»; es una llama que destruye todo lo que es falso. Pero nosotros siempre tenemos mucho miedo de dejar que la llama devore las cosas que consideramos queridas, las cosas que llamamos importantes.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 23 de Abril: La llama pura de la pasión

En la mayoría de nosotros hay muy poca pasión. Podemos ser voluptuosos, anhelar algo con ansia, desear huir de algo, y todo esto nos da cierta intensidad.
Pero a menos que despertemos y exploremos en esta llama de la pasión sin causa, no podremos comprender eso que llamamos dolor. Para comprender algo, deben ustedes tener pasión, la intensidad de la atención total. Cuando hay pasión por algo que produce contradicción, conflicto, esta llama pura de la pasión no puede existir; y esta llama pura de la pasión debe existir para terminar con el dolor, para disiparlo por completo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 22 de Abril: Total desprendimiento

Tal vez jamás experimentaron ese estado de la mente en el que existe un completo abandono de todas las cosas, un desprendimiento total. Y uno no puede abandonarlo todo sin que haya una profunda pasión, ¿no es así? Intelectual o emocionalmente es imposible desprenderse de todo. El desprendimiento total ocurre, por cierto, cuando existe una pasión intensa. No se alarmen ante esa palabra, porque un hombre que no es apasionado, que no es intenso, jamás podrá comprender ni sentir la cualidad de la belleza. La mente que mantiene algo en reserva, la mente que tiene un interés creado, que se aferra a la posición, al poder, al prestigio, la mente respetable (que es un horror), jamás puede desprenderse de sí misma.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 20 de Abril: Comprender la pasión

Castigarse a sí mismo, Implica una vida religiosa? La mortificación del cuerpo o de la mente, ¿es un signo de comprensión? Es la autotortura un camino hacia la realidad? La castidad, ¿es negación? ¿Piensan ustedes que por medio del renunciamiento pueden llegar muy lejos? ¿Piensan realmente que puede haber paz gracias al conflicto? El medio que empleamos, ¿no importa infinitamente más que el fin proyectado? El fin puede ser, pero el medio es. Lo factual, lo que es, lo que debe ser comprendido, no encubierto por determinaciones, ideales e ingeniosas racionalizaciones. El dolor no es el camino hacia la felicidad. Lo que llamamos pasión ha de ser comprendido y no reprimido o sublimado, y de nada sirve buscarle un sustituto. Cualquier cosa que hagamos, cualquier artificio que inventemos, sólo fortalecerá aquello que no ha sido amado y comprendido. Amar eso que llamamos pasión es comprenderlo. Amar es estar en comunión directa; y no podemos amar algo si nos sentimos agraviados por ello, si tenemos ideas, conclusiones al respecto. ¿Cómo puede uno amar y comprender la pasión si ha tomado un voto contra ella? Un voto así es una forma de resistencia, y aquello que resistimos finalmente nos conquista. La verdad no puede ser conquistada, ustedes no pueden tomarla por asalto, se les escabullirá de las manos si intentan atraparla. La verdad llega silenciosamente, sin nuestro conocimiento. Lo que conocemos no es la verdad, es sólo una idea, un símbolo. La sombra no es lo real.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 18 de Abril: El constante pensar es un derroche de energía

La mayoría de nosotros consume su vida en el esfuerzo, en la lucha; y el esfuerzo, la lucha, la competencia, son una disipación de esa energía. El hombre, a lo largo del periodo histórico de su existencia, ha dicho que para encontrar a Dios o la realidad -cualquiera sea el nombre que puedan darle-, uno debe ser célibe; o sea, debe tornar un voto de castidad y reprimir, controlar, batallar consigo mismo interminablemente durante toda su vida, a fin de
mantener su voto. ¡Vean qué desperdicio de energía! También es un desperdicio de energía la autocomplacencia. Pero tiene mucha mayor importancia cuando nos reprimimos. El esfuerzo que se ha ido en la represión, en el control, en este rechazo de nuestro deseo, deforma la mente; a causa de esa deformación, tenemos cierto sentido de austeridad, el cual se convierte en dureza. Por favor, escuchen. Obsérvenlo en sí mismos y observen a las personas que les rodean. Observen este derroche de energía, la batalla que tiene lugar. No las implicaciones del sexo, no el acto en sí, sino los ideales, las imágenes, el placer; el constante pensar acerca de todo eso es un derroche de energía. Y la mayoría de las personas malgasta su energía, ya sea a través de la negación del sexo, o a causa de su voto de castidad, o por pensar interminablemente en el sexo.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).

Reflexión 14 de Abril: Una cosa de la mente

Eso que llamamos nuestro amor es una cosa de la mente. Mírense a sí mismos, señores y señoras, y verán que lo que estoy diciendo es, evidentemente, verdadero; de otro modo, nuestras vidas, nuestros matrimonios, nuestras relaciones, serian por completo diferentes, tendríamos una sociedad nueva. Nos ligamos a otra persona, no por obra de una comunión verdadera, sino mediante un contrato al que llamamos amor, casamiento. El amor no fusiona, no amolda a dos personas; no es personal ni impersonal, es un estado del ser. Aquel que desea fusionarse con algo más grande, unirse con otro ser humano, está eludiendo la desdicha, la confusión; pero la mente sigue funcionando en la separación, la cual es desintegración. El amor no conoce ni la fusión ni la dispersión, no es personal ni impersonal; es un estado del ser que la mente no puede buscar y encontrar; puede describirlo, adjudicarle un vocablo, un nombre, pero la palabra, la descripción, no es amor. Sólo la mente quieta y silenciosa conocerá el amor, y ese estado de quietud y silencio no es cosa que pueda cultivarse.

(Jiddu Krishnamurti del Libro de la Vida).